Daniel Herrera Lussich | Washington (Corresponsal)
Un grupo de legisladores del partido de gobierno republicano reclamó al presidente George Bush se fije una fecha para el retiro de las tropas estadounidenses de Irak.
Más de uno de los senadores que llevaron el tono de la palabra frente al primer mandatario, en la tarde de ayer, exhibieron a lo largo de las charlas, dos encuestas, totalmente negativas, sobre la guerra y otra sobre la actual popularidad de George W. Bush.
El diputado republicano por Carolina del Norte, Walter Jones, anunció ante las cámaras de la CBS, apenas se retiró de hablar con Bush, que tiene un proyecto, que reuniría las firmas de prácticamente todos los demócratas y casi la mayoría republicana, para establecer oficialmente el día del comienzo del retiro de las fuerzas americanas de territorio iraquí.
La exhibición hace dos días en la televisión de Saddam Hussein ante los Tribunales en momentos que responde a un juez en Bagdad sobre la muerte de chiitas sirvió para que el instituto Gallup, por encargo del diario "USA Today" y la CNN, publicitara un relevamiento realizado entre el 6 y 8 de junio a 1003 personas y por primera vez un porcentaje de la gente del 59% defendió la idea de una retirada parcial o completa de las tropas de Irak.
VUELCO EN LA OPINION. Hasta hace un mes y medio los ciudadanos dudaban sobre la conveniencia o no de la guerra, pero se pronunciaban categóricamente a favor de la misma, cuando la pregunta de la consultora de opinión se dirigía en concreto al hecho de haber apresado a un sangriento dictador como Saddam Hussein. Hoy esa valoración sobre Saddam está desapareciendo ante las imágenes y noticias que llegan a diario a las pantallas de los televisores y por versiones de los corresponsales, de ataques suicidas y la muerte de decenas de soldados americanos (se afirma que las bajas suman 1.700 hombres, de los cuales 1.563 soldados murieron después de que Bush anunció el 1º de mayo el fin de las grandes batallas. Sólo el 42% sostiene que el conflicto valió la pena y 56% se inclina por el no y da como principal argumento la muerte de los soldados americanos, de 88 británicos y 91 de otros países que integran la coalición y miles de iraquíes tanto militares como civiles.
Otro de los duros golpes que recibió Bush desde sus propias tiendas se lo propinó el senador republicano de Carolina del Sur, Lindsey Graham, cuando trazó un panorama bastante desolador sobre el "fuerte poderío que aún mantienen las fuerzas rebeldes pese a los ataques masivos que se han efectuado por tropas de EE.UU. y británicas en los últimos días, en lugares donde se piensa aún se esconden insurgentes leales a Saddam.
BAJA POPULARIDAD. Esta realidad indudablemente está repercutiendo directamente en la imagen de George W. Bush ante el pueblo americano, ayer "The Washington Post" recordaba que inmediatamente a los atentados del 11 de setiembre la popularidad el presidente había remontado al 90%, luego tuvo sus vaivenes, en general a la baja, cuyo mayor pico en caída lo alcanzó en marzo: 45%, pero ahora los sondeos le adjudican un porcentaje parecido: 47%.
Las mismas encuestas revelan que el grado de satisfacción de los ciudadanos sobre el estado del país es del 36%, cuando hay un 60% que se declara insatisfecho.
Sin duda estos sondeos de opinión categóricamente negativos, la persistente campaña del "The Washington Post" y "The New York Times", contra la guerra primero y ahora la persistente crítica a lo que llama "desconocimiento de la Casa Blanca sobre la forma de poner fin al conflicto" , tienen su broche final en los legisladores republicanos y demócratas, que en su momento votaron más de 200 mil millones de dólares para la guerra y hoy discuten fijar una fecha para el retorno de las tropas.
Sin duda George Bush estará pensando en buscar una salida que le permita tomar la iniciativa y adelantar la vuelta de las fuerzas americanas antes de lo previsto, en principio para el 15 de agosto.