El gran triunfo

Hubo algunas escaramuzas dentro de la cancha y por un momento, las imágenes de bochornosos espectáculos brindados por jugadores de Peñarol y Nacional, lanzándose todo tipo de golpes ante estadios repletos de público, pareció que volvían a repetirse. Porque lo cierto es que la presencia de los suplentes aurinegros dentro de la cancha para reprochar al arquero Sebastián Viera su manera de festejar el segundo gol de su equipo, hizo presagiar que volveríamos a ver el triste espectáculo de dirimir un partido de fútbol, o descargar las frustraciones, con exhibiciones pugilísticas. Pero todo fue fugaz y el sólido criterio de los más, impidió que la tontería incurable de los menos pudiera terminar en otra página bochornosa del legendario clásico del fútbol uruguayo.

Una tarde espléndida fue el marco para el encuentro del Estadio y la respuesta del público hizo recordar jornadas de esplendor del fútbol uruguayo. Pero para que ello ocurriera fue necesario que, previamente, las autoridades policiales asumieran una tarea de prevención, que dio —y ha dado— excelentes resultados y debe repetirse, hasta que la calma se vuelva habitual. El Director de Seguridad de la Policía de Montevideo, Mayor Raúl Guarino, reunió a las "cabezas" de los barrabravas y marcó claramente los criterios y los límites que regirían en el espectáculo. Y todo fue normal.

Queda claro así que los incidentes que peligrosamente se repiten en los escenarios deportivos, las más de las veces no son originados por el habitual grupo de "inadaptados", sino que los mandos naturales de las hinchadas los promueven y los apañan de acuerdo a su voluntad. Que cuando —a instancias de la autoridad o bajo la advertencia de ésta— deciden que no pase nada, no pasa nada. Los "inadaptados" desaparecen por arte de magia y todo se encauza dentro de la más absoluta cordura.

Este fue el gran triunfo en el clásico y debe aplicarse en todos los partidos que de antemano se sabe serán de alto voltaje. Hay una larga lista de antecedentes y reuniones similares que avalan esta política. Pues a continuarla, que de esa manera permitirá el retorno de las familias a los campos de juego y los partidos de fútbol volverán a ser simplemente eso: partidos de fútbol.

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