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Fue el más legendario líder de la Jihad que haya predicado la guerra santa, tuvo mucho poder en su época y causó miles de muertes con sus ataques terroristas. Pero aunque las fuerzas imperiales británicas lo persiguieron año tras año en las décadas de 1930 y 1940, Mirza Ali Khan sencillamente desapareció en la espesura de lo que hoy son las regiones tribales de Pakistán. La búsqueda de Khan, que era más conocido por sus perseguidores británicos como el Fakir de Ipi, fue desvaneciéndose con el paso de las décadas y la gente perdió interés. Hay quienes dicen que murió por causas naturales en la década de 1960.
¿Esta también será la suerte de Osama Bin Laden? A medida que se acerca el cuarto aniversario de los ataques del 11 de setiembre, algunos críticos temen que Bin Laden podría perderse en la historia si la política de Estados Unidos —y la suerte— no cambian. "Nuestros equipos están yendo hacia ninguna parte", dice Gary Schroen, un condecorado ex oficial de la CIA que organizó operaciones para la agencia en la región hasta agosto de 2001 y aún está bajo contrato de la CIA (en marzo estaba en Pakistán). Como se percataron los británicos, las cavernosas montañas de Waziristán, donde muchos creen se esconde Bin Laden, es el terreno militar más difícil que alguien se pueda imaginar. "Es un lugar en el que, si uno no quiere que lo encuentren, se puede quedar por años", asegura Haqqani, un ex diplomático actualmente en Washington. "Aún con la más moderna tecnología de vigilancia, Bin Laden podría terminar como el fakir de Ipi".
El canciller paquistaní Khursjed Kasuri le dijo a los reporteros la semana pasada que creía que Bin Laden estaba huyendo desde la captura a comienzos de mes de Abu Faraj Al-Libbi, identificado como el número tres de Al Qaeda. Pero Schroen opina que tanto las autoridades paquistaníes como la administración Bush han expresado demasiada confianza en que el arresto de Al Libbi podría guiar a los cientos agentes de la Fuerzas Especiales, la CIA, el FBI y otras autoridades la lucha antiterrorista en Pakistán y Afganistán hacia el jefe de Al Qaeda.
No hay evidencia de que el entorno de Bin Laden haya reaccionado con pánico a las noticias del arresto de Al Libbi. De acuerdo a dos funcionarios operativos en Afganistán, cuyos dichos no pudieron ser confirmados por fuentes independientes, Bin Laden ha estado escondido, por más de un año, en una base secreta y muy custodiada a lo largo de la frontera norte entre Pakistán y Afganistán. Una fuente cita guardias personales de Bin Laden y otra cita personas en contacto con ellos, asegurando que la mayoría de las reuniones del líder, incluso con sus asistentes más confiables, se realizan fuera de ese refugio. "La idea es mantener a todos, incluso a los más cercanos y leales, confundidos acerca de su paradero", cuenta uno de esos talibán cuyo nombre de guerra es Ali Khail. Y la cercanía de Al Libbi con Bin Laden se ha exagerado, asegura. (Khail, un comandantes muhahidin durante la guerra con Unión Soviética que ahora es un funcionario de propaganda de los talibán, asegura que tiene contactos en el campamento de Bin Laden). Un ex funcionario de rango de la Inteligencia talibán que aún hoy mantiene funcionando parte de esa red de Inteligencia asegura que "Libbi no sabe tanto como para hacer peligrar al jeque (Bin Laden)".
Ahora, la mayor protección de Bin Laden puede llegar a ser su creciente leyenda, opina Schroen. El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, teme una sangrienta represalia islámica si arresta públicamente al hombre que es percibido en el sur y el centro de Asia, como una suerte de Robin Hood islámico. Por el contrario, el líder paquistaní está dispuesto a entregar figuras menores como Al Libbi, a quien se acusa de dos atentados fallidos contra Musharraf, pero que no cuenta con seguidores muy fuertes. Como prueba de ello, Schroen asegura que le llevó cinco meses a los paquistaníes actuar contra Al Libbi después que Estados Unidos le dio evidencia del paradero de un sospechoso de Al Qaeda que por entonces no podía ser identificado; Schroen cree que los paquistaníes recién actuaron cuando determinaron que el sospechoso no era Bin Laden, sino un pez más pequeño. El vocero militar paquistaní negó esa estrategia.
Cuando la semana pasada se le preguntó sobre si había avances contra Bin Laden, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, respondió: "cuando estás cazando a alguien y no lo encontraste, entonces no lo encontraste". Es, obviamente, una gran verdad. Pero también es lo que los británicos habrán dicho alguna vez —y aún podrían decirlo— sobre el fakir de Ipi.
El peligro del terrorismo nuclear
El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres concluyó en su reporte anual que el mundo está al borde de una "catástrofe nuclear", por el peligro de que armas nucleares caigan en manos de grupos como Al Qaeda.
Según el informe, el sistema de control internacional para detener la expansión de las armas nucleares, que trabaja poniendo en práctica el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT), "está en serio peligro de erosionarse".
La combinación de la inestabilidad regional, inexactitudes en la puesta en práctica del NPT, la venta ilegal de armas y liderazgos amenazadores en poder de arsenales nucleares "llevarán a una crisis mundial, que de no ser solucionada, provocará una catástrofe nuclear", dice el informe.
"La posibilidad más aterradora es que grupos terroristas como Al Qaeda logren adquirir armas nucleares para atacar de forma masiva a la población como forma de venganza", agrega.
Además, advirtió que la carrera armamentística de países como Corea del Norte e Irán y el crecimiento de grupos terroristas en el mundo "está erosionando el sistema mundial de no proliferación de armas".
"Este nuevo orden, si no se modifica, podría provocar que grupos como Al Qaeda o el mismo Osama Bin Laden se hagan fácilmente con armas nucleares y sus poderes serían devastadores", continuó.
Para el IISS, aunque faltarán varios años hasta que Irán consiga su bomba nuclear, Corea del Norte ya tiene en su poder dos bombas nucleares.
"Aunque países de la Unión Europea (UE) como Gran Bretaña han liderado en las conversaciones diplomáticas para desarmar a Irán, Estados Unidos debe hacer más para involucrarse en estas negociaciones de paz", concluyó el reporte. ANSA