Varios policías podrían ser remitidos por el homicidio de un agente

| Compañeros del agente ultimado habrían "armado" un suicidio para que no se investigara la muerte de un hombre

La muerte del agente de la Seccional 17ª Luis Fernández ocurrida en el 2003 puede derivar en el procesamiento de varios policías y civiles, según informaron a El País fuentes judiciales.

Para los investigadores del caso, "policías corruptos" compañeros del agente ultimado trataron de "armar" un suicidio para que la Justicia no investigara la muerte. Poco después, comenzaron a aparecer elementos que mostraban que, en realidad, Fernández fue asesinado.

Días antes de su muerte, Fernández habría denunciado ante la Justicia la existencia de "coimas" a policías para permitir, dentro de la jurisdicción de la seccional, el tráfico de drogas, el desguace de autos robados, el pasaje de contrabando y el funcionamiento de clínicas abortivas.

En el complejo expediente también se analizan otras dos muertes que involucran a efectivos de la Seccional 17ª según informaron las fuentes.

Una de ellas es de una persona que fue baleada por un compañero de Fernández, quien pensó que se trataba de un rapiñero buscado. El autor del disparo, al ver que el muerto no era el rapiñero, le colocó un arma en la mano para simular un enfrentamiento, pese a la oposición de Fernández. La otra es la de un delincuente que fue "ajusticiado" por un militar. Este efectivo castrense es socio en un bar de un sargento que revistaba en la Seccional 17ª.

Según policías que investigaron el caso, este sargento habría alterado la escena del crimen para que el homicidio del militar fuera visto como un ajuste de cuentas entre delincuentes. Este sargento también es acusado de haber sido quien le disparó mortalmente a Fernández.

IMPACTO. La muerte de Fernández provocó una oleada de cambios en las principales autoridades de la Seccional 17ª.

El sargento, sindicado en los corrillos policiales como el autor del disparo matador, fue derivado hacia otras dependencias. En la Seccional 9ª, donde fue trasladado, ningún policía quiso salir en recorridas con él.

EL HOMICIDIO. A mediados de agosto del 2003, Fernández fue invitado a una despedida en el bar propiedad del sargento. Durante el encuentro, "varios agentes corruptos de la 17" lo conminaron a que no dijera nada de lo que ocurría en esa comisaría, según informaron fuentes del caso.

En un momento del tenso dialogo, el sargento sacó su arma y hubo un disparo que impactó en la sien de Fernández. Posteriormente, el agente, habría sido colocado dentro de una bolsa de nylon y escondido detrás de la barra durante más de 10 horas.

El policía herido habría muerto recién horas después cuando fue encontrado dentro de una camioneta volcada de la Seccional 24ª, debajo del puente del arroyo Pantanoso y el Camino Carlos A. López.

Datos

Semanas antes de ser asesinado en agosto del 2003, el agente Luis Fernández participó en un procedimiento contra un supuesto rapiñero. Su compañero pensó que una persona que corría era el delincuente y lo mató.

Tras detectar el error, el autor del disparo le colocó un arma al occiso para simular un enfrentamiento.

A poca distancia de la Seccional 17ª ocurrió la muerte de un delincuente. El autor sería un militar socio de un sargento que revistaba en esa comisaría. Según fuentes policiales, el sargento "armó" la escena del crimen para que el asesinato aparentara ser un ajuste de cuentas.

Fernández había anunciado repetidas veces que iba a denunciar a la Justicia todos los ílicitos que cometían algunos de sus compañeros. Según las fuentes, en la seccional se cobraba "coimas" para permitir el tráfico de drogas, contrabando, prácticas abortistas y desguace de autos robados.

Fernández fue mortalmente herido de un disparo en la cabeza en un bar, propiedad de un sargento.

Luego lo colocaron dentro de una bolsa. En el piso quedaron restos de cabello y sangre. Días después, otro policía habría recogido esas muestras y las habría derivado a la Justicia.

El cuerpo del policía apareció en una camioneta volcada de la Seccional 24ª. La Policía Técnica no encontró el plomo de la bala asesina, ya que se presume que salió por uno de los vidrios rotos para sacar el cuerpo.

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