Gustavo Laborde
Los fanáticos uruguayos del grupo Rolling Stones vieron alentados sus sueños de ver actuar a la banda en Montevideo gracias a una pirueta comercial del empresario argentino Daniel Grinbank. De hecho, según supo El País, el director general de la DGI Eduardo Zaidensztat recibió personalmente un pedido de informes sobre la carga tributaria que tendría el concierto de la banda en Uruguay.
El veterano productor del rock argentino, Daniel Grinbank, es el encargado de la gira sudamericana. Según consignó el diario La Nación la banda inglesa tocará en distintas ciudades de Estados Unidos y Canadá y descenderán la segunda quincena de febrero a América Latina, en un tour "que incluirá México, Brasil, Colombia, Chile y, si todo sale bien, Argentina o Uruguay". "El gran obstáculo para que ‘sus majestades satánicas’ vengan a nuestro país son los impuestos", agregó. El tema es que Daniel Grinbank se queja de las cargas impositivas argentinas, que según él duplican las del resto de los países de América. "Tenemos un 21 por ciento del IVA, más el 12 por ciento de Sadaic y el 3 por ciento que cobra la ciudad de Buenos Aires", dijo Grinbank. "De todas maneras, si se vuelve imposible, estamos pensando en hacer el show en Montevideo y que la gente cruce a Uruguay", agregó, para ilusión de los montevideanos. Pero la realidad es otra.
TRIBUTOS. Según relevó El País la DGI le cobra a los productores que traigan artistas extranjeros el 23% sobre el total del caché, viáticos, pasajes, cuenta de hoteles, etc. Además un 3.3% sobre la venta de entradas. La Intendencia de Montevideo, siempre para artistas extranjeros, tiene un impuesto del 9.09%, lo que equivale al triple que en Buenos Aires. Por su parte, Agadu, la equivalente de Sadaic, cobra el 10%, lo que es algo menor que en Argentina. A esto se suma el tributo al FONAM (Fondo Nacional de la Música), que cobra un 5% a los artistas extranjeros que se presenten solos y un 3% si estos tiene como telonero a algún artista nacional. Parece claro que la intención de Grinbank es presionar a las autoridades argentinas para que reformen el sistema tributario de los espectáculos, más allá de que su forma de presionar coincida por esta vez con los intereses de miles de uruguayos que ansian ver al menos una vez a los Rolling tocando en Montevideo.
Productores consultados también indicaron que la regulación sobre los espectáculos de la DGI no es del todo clara y que muchas veces es posible negociar y llegar a acuerdos, por lo que algunas cifras podrían variar. Está claro que, al igual que cuando Los Redondos hicieron su doble show en Montevideo, un espectáculo de las dimensiones de los Rolling es altamente beneficioso para los uruguayos, ya no sólo desde el punto de vista cultural. Un concierto de este tipo, más si arrastra público desde Argentina, mueve diversos rubros comerciales y se benefician desde los hoteles hasta el kiosko de la esquina del Estadio, pasando por el transporte y la gastronomía. En virtud de esto, quizá las negociaciones tomen un rumbo beneficioso para Uruguay.
Según trascendió, ayer hubo reuniones para tratar la posible venida de la banda liderada por Mick Jagger a Montevideo, con un productor local y una contraparte argentina. Al cierre de esta edición no se pudo acceder a los productores, por lo que no se sabe qué tan avanzadas están estas negociaciones.
En Uruguay existe una campaña de recolección de firmas (una práctica que a esta altura es casi un deporte nacional) para que los ya sexagenarios músicos ingleses vengan a tocar a Uruguay. Como ha sucedido con sus anteriores dos giras, en las últimas semanas corrieron rumores de que éste sería el último tour de los Rolling Stones. Sin embargo, según el corresponsal de La Nación en Nueva York, los mismos integrantes de la banda negaron que ésa sea su intención. "Nunca hemos dicho nosotros que se tratará de nuestra última gira para vender más boletos. Nos tomamos cada tour como algo único y seguiremos mientras podamos", aclaró Richards.