Aceradamente eficientes

En un encuentro con El País hace pocos días el director valenciano Josep Vicent decía que nada se puede lograr sin el concurso de la orquesta. En parte esto es cierto, pero también es cierto que un buen director puede motivar a los músicos y lograr que se superen a sí mismos logrando una interpretación memorable. Y algo de eso precisamente ocurrió la noche del pasado lunes porque Vicent no es sólo un buen director, es un gran director que por añadidura tiene la posibilidad de seguir expandiendo su talento que está apoyado indudablemente en una sólida base técnica. Al oír estas obras que necesariamente hablan del tiempo que todos hemos compartido es posible darse cuenta cuánto contribuye la capacidad de un conductor en la difusión y la comprensión de las obras contemporáneas.

Desde la primera obra: Fundición de Acero de Alexandr Mosolov se notó una clara concentración de los músicos que tradujeron esta pieza dándole el sentido descriptivo que en su brevedad requiere. Luego vino La Oración del Torero de Joaquín Turina, que tal vez tuvo una de las mejores interpretaciones que se hayan hecho de la misma en Montevideo, sentida, profunda, en la versión de la Filarmónica adquirió todos los matices que permitieron trasmitir los sentimientos y sensaciones de ese hombre que se encomienda a Dios a punto de enfrentar un evento donde la vida y la muerta adquieren la misma dramática trascendencia. Desafortunadamente el público aplaudió antes de la culminación real de la obra impidiendo disfrutar de ese clima de intensa quietud.

En el final de la primera parte con la actuación solista de la pianista Elida Gencarelli se presentó el Concierto para piano Nro.1 de Béla Bartók. Partitura intrincada y austera como pocas es todo un desafío por cuando solista y orquesta tienen pasajes de compromiso matemáticamente equilibrados. Gencarelli se encuentra en su mejor etapa y era su desempeño casi una garantía, pero también era importante comprobar como estos dos elementos estructurales se ensamblaban. Más en el podio había un director que por su propia especialización como percusionista debía tener la precisión necesaria para dominar con firmeza las líneas rítmicas que Bartók propone desde la primera a la última nota. Director y solista se complementaron magníficamente permitiendo al público disfrutar de esta obra capital en la música del siglo XX.

Si alguien se daba por satisfecho con la primera parte, entonces con la segunda debe haberse sentido abrumado porque fue aún mejor. A partir de dos breves piezas de John Adams que mostraron la gran factura compositiva de este post minimalista, capaz de desplegar una singular inventiva melódica, todo fue aumentando en intensidad. Al revés de lo indicado en el programa la primera obra de John Adams fue Tromba Lontana, un bellísimo pasaje orquestal de calidez expresiva que presenta un delicado entramado instrumental, sugestiva y melancólica contrastó con Short Ride on a Fast Machine (corta carrera en una máquina veloz) de un ritmo marcado y urgente demostró la habilidad del autor para proyectar espacialmente su retrato al alternar con precisión los distintos bloques orquestales.

Para el final la Filarmónica dirigida por Josep Vicent interpretó el ballet Der Bolzen (La Saeta) de Dimitri Shostakovich, una obra que puede ser interpretada desde más de un punto de vista. En lo superficial, cumple con su cometido esencial de música de apoyo, en lo subliminal son muy sutiles pero no indetectables las ironías que se desprenden de muchos pasajes (incluidas referencias al estilo chaikovskiano de composición. Pero también puede verse la obra como un eficiente ejercicio de un maestro poseedor de todos los recursos compositivos y con un dominio global de la masa orquestal muy notorio. La orquesta respondió una vez más de maravilla y no se trata de una frase hecha, Shostakovich es todo menos condescendiente con las exigencias que hace a los instrumentistas. No hubo una sola flaqueza en todas las líneas orquestales conformando un concierto memorable y que costará mucho superar, tanto por el programa creativo y variado como por los resultados que hacen esperar que esta incursión de Vicent se repita.

CRITICA/ FERNANDO MANFREDI

ACERO

Concierto de la Orquesta Filarmónica de Montevideo

Director. Josep Vicent

Solista. Elida Gencarelli

Obras de. Mosolov; Turina; Bartók, Adams

y Shostakovich

Sala. Teatro Solís

l 2 de abril

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