Una amplia mayoría de argentinos quiere que el Estado retome los servicios públicos privatizados en la década pasada, según una encuesta publicada ayer por el diario El Cronista.
Un 78% de los vecinos de Buenos Aires y sus alrededores, donde residen casi la mitad de la población argentina, apoya que los servicios públicos sean controlados por el Estado, de acuerdo con el sondeo de la consultora Fara y Asociados. Un 14% de los 440 consultados defendió las privatizaciones y el resto (8%) correspondió a los indecisos.
Ante la pregunta sobre si el Estado prestaría ahora un mejor servicio que las actuales empresas, un 65% contentó afirmativamente y un 20% calificó al sector público como ineficaz.
El encuestador Carlos Fara remarcó que el resultado de este sondeo está en línea con otros anteriores hechos en la misma zona y grandes ciudades del país y que muestran un creciente apoyo popular al regreso del Estado a los servicios públicos.
Según el analista, hay temor popular a una suerte de invasión extranjera que provoque "condiciones de trabajo más desfavorables, con menores remuneraciones y menor continuidad laboral, aunque no sea necesariamente esa la política de las privatizadas".
CAMBIO. Señaló que en menos de cinco años, se ha revertido el apoyo de los argentinos a la privatización de todas las empresas de servicios públicos que llevó a cabo el Gobierno de Carlos Menem (1989-1999).
Fara sostuvo que el presidente argentino, Néstor Kirchner, ha sabido aprovechar el creciente rechazo popular a las privatizaciones al mantener una dura posición para renegociar los contratos de los servicios públicos.
En noviembre de 2000 un 48% de la población de las grandes ciudades defendía las privatizaciones, el 36% apoyaba el regreso del Estado y el 16% se declaraba indeciso.
En febrero de 2003, tres meses antes de la toma de posesión de Kirchner, una encuesta similar indicó que un 65% de la gente quería anular las privatizaciones frente a un 26% que las defendía. EFE