Cardenales concelebraron misa antes del Cónclave

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AP

Ciudad del Vaticano - Los 115 cardenales electores de todo el mundo concelebraron hoy en la basílica de San Pedro la misa "Pro Eligendo Pontífice" que da comienzo al ritual del Cónclave para elegir al Papa que guiará a los 1.100 millones de católicos en el amanecer del tercer milenio.

El decano de los cardenales y principal "papable" del bloque conservador, el alemán Joseph Ratzinger, que presidió la misa de una hora y media de duración, pidió a Dios en latín que conceda a los católicos "un pontífice aceptado por su santidad y enteramente dedicado al servicio de su pueblo".

Luego, en su homilía, el ex guardián del dogma, que parecía cansado y sólo recibió tímidos aplausos, defendió los valores tradicionales y denunció la "dictadura del relativismo".

"Tener una fe clara, según el Credo de la Iglesia, es con frecuencia etiquetado de fundamentalismo. Mientras el relativismo, es decir, el dejarse llevar de aquí para allá por cualquier viento de doctrina, aparece como la única actitud a la altura de los tiempos modernos", aseguró el cardenal ante los fieles y religiosos que abarrotaban la nave central del templo.

Vestidos con sus paramentos de color púrpura, los 115 príncipes de la Iglesia llegaron en procesión hasta el altar, donde besaron por turnos el Evangelio antes de sentarse en el lugar que les estaba destinado.

Por la tarde, se encerrarán en la Capilla Sixtina, principal escenario del Cónclave, donde decidirán por votación quién sucederá a Juan Pablo II, muerto el 2 de abril tras casi 27 de pontificado mediático y centralizador.

A las 16H30 (14H30 GMT), se dirigirán en procesión a la Capilla entonando el himno Veni Creator con el que invocan al Espíritu Santo para que les ilumine, y pronunciarán el juramento de guardar secreto absoluto sobre la elección.

Las puertas del Cónclave se cerrarán tras el "¡Extra Omnes!" (fuera todos), que expulsará a todas las personas no autorizadas y pondrá fin a la retransmisión televisiva.

A partir de entonces, la única comunicación de los cardenales con el exterior será el humo que saldrá de la chimenea de la capilla dos veces al día, hacia las 12H00 y las 19H00 (10H00 y 17H00 GMT), cuando se quemen las papeletas de las cuatro votaciones previstas.

La fumata será negra cuando éstas sean infructuosas y blanca cuando los cardenales hayan elegido al nuevo papa, anuncio que irá acompañado por primera vez del repique de las campanas de San Pedro.

Según la Constitución Apostólica, los cardenales podrían votar ya este lunes para medir fuerzas, o dejarlo para el martes.

Las 12 reuniones de los purpurados desde la muerte de Karol Wojtyla sirvieron probablemente para definir el perfil del candidato, aunque muchos expertos coinciden en que no hay todavía consenso en torno a ningún nombre.

"Dios no tiene ninguna duda sobre el nuevo Papa. Somos nosotros los que tenemos dudas. Oremos por tanto para que los cardenales puedan identificar la voluntad de Dios", afirmó el único papable africano Francis Arinze.

El "dogmático" Ratzinger, partidario de una iglesia centralizada, parece ser de entrada el candidato mejor situado, seguido del arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi, apoyado por el bloque "reformista" defensor de una iglesia más colegiada que lidera el purpurado italiano Carlo Maria Martini, descartado de los papables por enfermedad.

Los electores podrían partir de este binomio Ratzinger-Tettamanzi pero si tras las primeras votaciones se hace evidente que no hay consenso en torno a alguno de los dos, entrarán en liza otros candidatos alternativos, quizá del tercer mundo, donde se concentran la mayoría de los fieles.

Esa podría ser la oportunidad para que algún latinoamericano diese la sorpresa, como hizo en 1978 el entonces desconocido cardenal polaco.

El 265 papa de la historia será elegido por una mayoría de dos tercios de los electores presentes, es decir, 77 votos de 115, pero a partir de 33 ó 34 votaciones, el Cónclave podrá recurrir a otros sistemas más rápidos.

Cuando haya nuevo Papa, elegirá su nombre, se enfundará una sotana blanca y el protodiácono chileno Jorge Arturo Medina Estévez lo presentará al mundo desde el balcón de la basílica vaticana con la ancestral fórmula "Habemus Papam".

AFP

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