La despedida a un Grande

El adiós final a Juan Pablo II, hoy, será multitudinario. El carisma de Karol Wojtyla, el humanismo que imprimió a su papado, su preocupación por la libertad, la tolerancia, la igualdad y la especial atención a los desposeídos y ese diálogo tan especial que tenía con los jóvenes, dejaron una profunda huella, que marcó indeleble a una generación de católicos y no católicos.

Cientos de miles de personas seguirán la ceremonia al aire libre frente a la Basílica o por pantallas gigantes ubicadas en los alrededores de la plaza de San Pedro en el Vaticano. Millones de personas en todo el mundo podrán ser testigos a través de la televisión de esta ceremonia que durará tres horas y estará concelebrada por el cardenal alemán Joseph Ratzinger y todos los cardenales presentes en Roma. Durante su papado supo utilizar los medios de comunicación para hacer llegar su mensaje y en su último desfile por este mundo, esos medios lo acompañarán.

Será la despedida final de millones de habitantes de este planeta que siguieron con admiración su histórica gestión al frente de la Iglesia Católica, que la rejuveneció, que la impregnó de fuerza no solo en el plano espiritual, sino también en lo que hace al ser humano en su diario vivir, en su lucha por superarse. Queda la imagen de su fuerte personalidad y su mirada penetrante que alumbraron los primeros años de su papado, erguido y desafiante ante la soberbia del hombre, amable y comprensivo para transmitir el mensaje de Dios. Queda la imagen del hombre castigado por atentados y enfermedades que minaron su salud, pero jamás lo doblegaron y que mantuvo, hasta sus últimos días, la misma actitud ante la soberbia del hombre y la misma serenidad para el mensaje de Dios.

Las oraciones de todos acompañarán su despedida. Se las merece, aunque tal vez no le hagan falta porque fue, por encima de todas las cosas, un hombre bueno, en todo el sentido de esa palabra. Quizás la oraciones sean más necesarias para que Dios ilumine a los cardenales que deberán elegir su sucesor, porque en los tiempos de corren hará falta otro gran guía espiritual de la humanidad.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar