El mundo se despide de Juan Pablo II

| De dos a tres millones de feligreses y unos 150 jefes de Estado participan de la ceremonia fúnebre en El Vaticano

INCALCULABLE. Las autoridades de Roma estimaron en dos o tres millones los fieles arribados de todo el mundo. La capacidad colapsa. 200x133
INCALCULABLE. Las autoridades de Roma estimaron en dos o tres millones los fieles arribados de todo el mundo. La capacidad colapsa.
AFP

EL VATICANO | AFP y EFE

Con extrema puntualidad, los portones de la Basílica de San Pedro fueron cerrados anoche cuando aún decenas de miles esperaban ingresar a dar su último adiós a Juan Pablo II, cuyos restos eran expuestos dentro desde el lunes.

Durante cuatro días con sus noches, el desfile de millones de católicos de todo el mundo desbordó todos los pronósticos. Autoridades de Roma estimaron entre dos y tres millones de personas las que circularon por la Basílica frente al cuerpo.

Muchos de ellos se quedarán por lo menos hasta hoy, cuando a las 10.00 hora local (5.00 de Uruguay) de comienzo la misa fúnebre que oficiará por tres horas y media el cardenal alemán Joseph Ratzinger.

Antes, el cuerpo de Juan Pablo II habrá sido cubierto con un velo de seda blanca y colocado en un ataúd de ciprés. Lo acompañará una bolsa con monedas acuñadas en su pontificado, un biografía y la mitra papal. La ceremonia, de estricto carácter privado, será presidida por el cardenal camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo.

Luego, el féretro será colocado en el altar instalado en el altar de la Basílica de San Pedro, desde donde se celebra la misa fúnebre a la que asisten más de 150 jefes de Estado y cientos de miles de feligreses.

Terminada la liturgia, sobre el mediodía romano (8.00 de la mañana uruguaya), el féretro es llevado en procesión a la cripta de San Pedro donde será enterrado en el mismo lugar que ocupara su admirado predecesor Juan XXIII. Tal como lo pidió, yacerá en tierra desnuda —sin sarcófogo– y sin haber sido embalsamado.

MISA. La movilización de fieles y el impacto planetario por la muerte del Pontífice no ha tenido ningún precedente. Literalmente, todo el mundo participa esta mañana de la misa fúnebre.

Presentes, están las delegaciones oficiales de unos 200 países; la única nación que rehusó de participar fue China, enemistada con El Vaticano por su vínculos con Taiwán. El mismo grado de significación tiene la presencia de máximas autoridades de otras religiones, como el jefe espiritual de la Iglesia Ortodoxa rusa, Bartolomé I, con quien Juan Pablo II tuvo severos entredichos.

La ceremonia, que comenzará con un plegaria universal en varias lenguas, como lo solía hacer el difunto Papa, será televisada en directo para los cinco continentes. En Roma, han sido instaladadas una treintena de pantallas gigantes en diversos puntos de la ciudad.

La homilía del cardenal Ratzinger, decano del Colegio Cardenalicio, estará centrada en la obra de Juan Pablo II y deberá ser especialmente atendida. Principalmente por los adjetivos que utilice para el Pontífice fallecido y porque es uno de los posibles sucesores, candidato firme para aquellos que deseen un próximo papado de transición; es decir, nada revolucionario. El domingo pasado, a un día de su muerte, el cardenal Angelo Sodano lo llamó "Juan Pablo II, el Grande", lo que desató una serie de suspicacias puesto que ese título es generalmente conferido a aquellos que serían declarados santos. Ya se escucharon muchas voces en ese sentido, no sólo en manifestaciones populares, sino de algunos altos prelados. E incluso, aparecieron dos milagros que habría realizado el Pontífice, uno en México y otro en Colombia.

POLONIA. En paralelo a la ceremonia oficial, numerosas iglesias nacionales oficiarán misas por la memoria del primer papa no italiano en más de 400 años.

En Polonia, su país natal, la consternación ha sido tal que desde el sábado la nación está de duelo. Y prácticamente a diario, en ciudades distintas, se celebra una ceremonia por la muerte del Pontífice.

Ayer le tocó a Cracovia, donde 800 mil fieles le rendieron tributo. Para las ceremonias de hoy, un millón de polacos se ha desplazado a Roma.

Banderas a media asta y misas en Uruguay

Las banderas uruguayas ondearán hoy a media asta en señal de duelo por el fallecimiento del papa Juan Pablo II.

Así lo dispuso el presidente Tabaré Vázquez, que estará representado en El Vaticano por su esposa, María Auxiliadora Delgado y su hijo Alvaro. El enviado oficial de Uruguay será el embajador ante la Santa Sede, Daniel Pérez del Castillo.

Asimismo, y a las 19.30 horas, el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, oficiará una misa en la Catedral Metropolitana con motivo de las exequias del Pontífice.

Además y en ceremonia civil, está prevista la concurrencia de diversas autoridades públicas, partidarias y sociales a un encuentro que se realizará a las 10.00 en la cruz de bulevar Artigas y Av. Italia.

Entonces habrá un discurso que recordará la trayectoria de Karol Wojtyla y sobre todo las dos visitas a Uruguay en 1987 y en 1988. Asimismo, un guardia de honor del Ejército realizará un toque de silencio.

La ceremonia finalizará con una ofrenda floral al pie de la cruz que fue erigida, justamente, en ocasión de la primera visita del Pontífice.

El diputado nacionalista Gustavo Borsari presentó un proyecto de ley la semana pasada para trasladar a un lado de la cruz una estatua de Juan Pablo II.

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