Destacados

La vidriera. Es un gran llamador. A veces se cae en el grave error de recargarla con productos. Debe prevalecer la idea de que la función es despertar curiosidad y no confundir la sensibilidad del posible comprador con un complicado entramado de productos y precios.

La renovación. Cuando se trata de llamar la atención, el cambio es fundamental. De otro modo, se corre el riesgo de que la vidriera se convierta en un elemento más del paisaje urbano y termine pasando inadvertida. Se estima que la vida útil de una vidriera en una zona de tránsito medio oscila entre los 15 y los 20 días. En los lugares más frecuentados, la renovación debe ser semanal. Para que no resulte tan costosa, es suficiente añadir pequeños toques, de luces, colores y volúmenes, y lograr de ese modo que vuelva a llamar la atención.

La importancia. Es mucho mayor el número de personas que ingresa a un comercio porque vio algo que le resultó atractivo en el contenido o el diseño de la vidriera, que el que lo hace porque recordó un anuncio o un comercial de TV. Es el principal promotor de ventas.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar