MOSCU
Para la jerarquía de la Iglesia ortodoxa rusa, la muerte de Juan Pablo II abre una posibilidad de mejorar las relaciones con el Vaticano. Los dirigentes ortodoxos verían con alivio el nombramiento de un nuevo pontífice menos activo que el polaco y también menos preocupado por la captación de almas en el vasto territorio euroasiático donde la Ortodoxia pretende ser protagonista.
En su mensaje oficial de pésame, el patriarca ortodoxo Alejo II, expresó ya su esperanza de que "el nuevo periodo que empieza en la vida de la Iglesia católica romana ayudará a renovar las relaciones de respeto mutuo y amor cristiano fraternal entre nuestras iglesias".
Los elogios del patriarca a Juan Pablo II por su sufrimiento ejemplar y su "ardiente voluntad de servicio cristiano", no ocultaban el agrio conflicto abierto entre las dos comunidades.
En más de un cuarto de siglo de pontificado, Juan Pablo II jamás se reunió con el máximo dirigente de la Iglesia Ortodoxa de Rusia ni realizó su sueño de viajar a este país.