Henry Segura
"Sin City es la adaptación más fidedigna de una novela gráfica jamás producida en Hollywood. Y si alguien quiere repetir la hazaña, tendrá que romper con todos los esquemas y reglas impuestas en la industria del cine de Hollywood". Con esa convicción y contundencia, el director Robert Rodríguez (El Mariachi, La balada del pistolero, Mini espías, entre otras) encaró su nueva película, convertida desde el pasado fin de semana en la preferida del público norteamericano.
Con 40 millones de dólares, una cifra modesta en términos de la industria, Rodríguez volvió a enfrentar las pautas de Hollywood para filmar en su estudio de Austin (Texas), donde vive. Pero además diseñó un sistema de trabajo que desoyó las normativas imperantes, tanto que terminó renunciando a la Asociación Estadounidense de Cineastas para poder tener como co-director a Frank Miller, el autor de la historieta que adapta el film y que no es miembro del sindicato de directores. Se dio otros gustos: fue acompañado por su amigo Quentin Tarantino como director invitado, y rescató a una figura maldita, como Mickey Rourke, para un elenco poblado por gente famosa, empezando por Bruce Willis, Benicio del Toro, Elijah Wood, Clive Owen, Josh Hartnett y Michael Clarke Duncan.
La película está compuesta por tres episodios que se entrecruzan. En el primero, El difícil adiós muestra a Mickey Rourke como un justiciero que pretende vengar la muerte de una prostituta y se dirige a Sin City para encontrar a un asesino caníbal (Wood). El segundo tramo, El gran gordo muerto, es un relato sobre las connivencias de un grupo de prostitutas y un par de policías corruptos, encabezados por Del Toro, quien vigila a un hombre de rostro desfigurado (Owen). El remate argumental se llama Este bastardo amarillo, donde Bruce Willis interpreta a un policía honesto a punto de jubilarse, que fuera capaz de salvar a una niña de 9 años de las manos de un violador en serie.
ENTUSIASTA. "Las descripciones hechas por Miller sobre la ciudad y los hombres y las mujeres que la habitan, ladrones, criminales, prostitutas, detectives, policías corruptos y pandilleros son brillantes y certeras", sostuvo Rodríguez al presentar su film. "Es un universo de héroes inciertos y renuentes que tratan de hacer el bien, en una ciudad en donde sólo hombres rudos, casos difíciles, amantes y fracasados tratan de logran algo en la oscuridad", agrega.
La idea de llevar al cine la historieta de Miller la venía acariciando desde que terminó Mini espías, una serie de historias infantiles que le permitieron entrenarse al máximo en el uso de la tecnología disponible y de los efectos especiales. "Quería seguir utilizando todos estos nuevos avances técnicos en algo que fuera un mayor reto, y fue entonces que volví a leer los libros de Sin City, que había estado comprando desde hace más de diez años", recuerda Rodríguez, quien vuelve a aparecer con una multifuncionalidad excepcional, al ser director, productor, fotógrafo, montajista y compositor de la banda musical. Para asegurarse de que la aplicación tecnológica corriera en el mismo sentido que su imaginación, el cineasta chicano apeló al trabajo del KNB Efx Group, en cuyas credenciales figuran dos de los opus máximos de Tarantino (Tiempos violentos, y las dos partes de Kill Bill), y también Del crepúsculo al amanecer del propio Rodríguez.
"Sin City sencillamente resaltaba de los estantes en las tiendas de cómics, porque visualmente era fuera de serie y no se parecía en nada a ningún otro cómic" sostiene el cineasta que en el rodaje aplicó una técnica conocida como DLP. Se trata de un proceso que permite encontrar una amplísima paleta de tonalidades al filmar en blanco y negro, para posteriormente procesar toda la película en digital e insertarle colores en secuencias fundamentales o para resaltar características de los personajes. El rojo sangre abunda, pero también el azul y el verde asoman de a ratos.
El entusiasmo del director se refleja en exclamaciones como: "Esto es sangre contra sangre y a raudales. Vuelta a los viejos tiempos, los días difíciles ¡Los del todo o nada!". Estaba seguro además de poder casi dibujar cuadro a cuadro la historieta original, en el deseo de que "en vez de buscar adaptar la historia en película, quería que el cine se adaptara a las historietas".
ADMIRACIONES. Claro que eso no significa un proceso de despersonalización. Algunas figuras consulares de la crítica estadounidense, como Roger Ebert en el Chicago Sun, saludaron calurosamente esta historia que parece desarrollarse en el subconsciente de Quentin Tarantino, y que "no es sobre narrativa sino sobre estilo". Hay mucho de viaje alucinante en el film que a casi todos parece recordar el carácter casi fundacional con el cual se suele observar Tiempos violentos de Tarantino, cuyo trabajo en Sin City no ha podido ser identificado. Se ha insistido, empero, que el resultado es poco recomendable para cardíacos.
El desempeño ejemplar del elenco es otra de las notas sobresalientes en las crónicas que desató el film. Pero hay quienes agregan que el mejor desempeño es el de Mickey Rourke, un actor maldito que estaba casi abandonado y que Rodríguez rescata, como antes su amigo Tarantino hizo con John Travolta. ¿Más coincidencias?
El trazo de un maestro
f. m.
Frank Miller es uno de los responsables directos del auge del "cine-comic" en los últimos años. Si bien el aluvión de superhéroes que saltaron a la pantalla grande desde las páginas "pulp" fue resultado directo de los avances en el rubro Efectos Especiales, Miller ya había dejado su huella en las dos primeras entregas de Batman.
Las películas, dirigidas por Tim Burton, inauguraban un enfoque más desencantado y complejo a la figura del superhéroe. Este acercamiento a la historieta fue la consecuencia del gran impacto que causó la historia unitaria El regreso del Caballero Oscuro, guionada y dibujada por Miller. Los Batman (1989) y Batman vuelve (1992) de Burton estaban en franca oposición a las entregas sobre Superman, que habían tenido gran éxito de taquilla unos años antes (en El regreso del Caballero Oscuro, Batman y Superman protagonizan un memorable enfrentamiento).
Para cuando Burton le hincaba el diente al alter ego de Bruce Wayne (o Bruno Díaz, si prefieren), Miller ya estaba algo cansado de los superhéroes, en particular luego de sus experiencias en Hollywood (fue coguionista de las dos secuelas de Robocop). Tanto las editoriales de historietas como los estudios de cine eran un obstáculo para el dibujante, quien debía someter todas sus ocurrencias e ideas a la aprobación de editores y ejecutivos. Esos amargos tiempos, en los que Miller dejó de dibujar durante dos años, fueron el caldo de cultivo para el regreso del narrador gráfico.
El "comeback" de Miller a la historieta no pudo ser más impactante: el primer volumen de la serie Sin City —que narra las aventuras de Marv, interpretado en el film por Mickey Rourke— es una negrísima y altamente estilizada historia de amor y venganza, dibujada con destreza y alto rigor narrativo. La entrega inicial de Sin City sigue siendo la mejor, pero Miller consiguió posteriormente, casi las mismas alturas en títulos como Ese bastardo amarillo y Moriría por ella.
Además de la serie de Sin City y el álbum El Caballero Oscuro Regresa, Miller también guionó, con dibujos de Dave Mazzuchelli Batman. Año Uno sobre la transformación de Díaz/Wayne en el Hombre Murciélago. No hay que buscar muy lejos para encontrar la inspiración del director Christopher Nolan y su co guionista para la nueva Batman Inicia. Miller continúa siendo una fuerza mayor en el cómic.