Su corazón fuerte extendería la agonía por días

PARIS

El calvario del Papa Juan Pablo II, de 84 años, podría prolongarse varios días y plantear la cuestión de la terapia de mantenimiento artificial, según especialistas en reanimación.

"Globalmente, la mortalidad de los choques sépticos —infección generalizada– de cualquier tipo es del 40 al 50%, explica el profesor Didier Payen de la Garanderie, especialista en antestesia y reanimación. El choque infeccioso es una reacción inflamatoria global del cuerpo por un paso anormal de gérmenes a la sangre (septicemia), que puede acarrear un estado de choque circulatorio que a su vez puede generar deficiencias en los órganos asociados.

"Es más difícil superarlo cuando el paciente sufre una patología (Parkinson severo), es anciano y se encuentra débil", añadió haciendo referencia a la pérdida de peso del Papa (19 kilos).

"Con más de 80 años, es verdaderamente muy difícil recuperarse de un verdadero colapso cardiorespiratorio", estiman otros expertos como el doctor Bernard Brun Buisson. "Estaría probablemente en coma", opinan.

CORAZON. Por otra parte, otros especialistas estiman que si el corazón es fuerte, como el del Papa, que realizó mucha actividad física, la situación de gravedad extrema de sus condiciones podría durar numerosas horas.

La muerte cardíaca, en el caso de la enfermedad del Papa podría llegar por la falta de oxigenación, debido a que los riñones no eliminan los líquidos corpóreos, porque ya no funcionan.

El deceso se debería determinar cuando el corazón no bombea sangre. En ese caso, afirman los expertos, si no se hacen maniobras reanimatorias, empezando por el denominado masaje cardíaco, es prácticamente imposible que el corazón reanude su funcionamiento. También puede utilizarse el electroshock u otras herramientas de reanimación artificial. ANSA y AFP

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