ROMA | ANSA
La secuencia dramática de problemas de salud de Juan Pablo II durante este primer trimestre de 2005 comenzó calladamente hacia fines de enero, con lo que se indicó como una simple gripe.
El primer día de febrero, sin embargo, fue necesaria una internación urgente en el Policlínico Gemelli de Roma.
La internación fue explicada por una "laringo-traquitis aguda y crisis de laringoespasmo", consecuencia de la gripe. En otras palabras, entre el Parkinson que sufre desde hace años, con los consecuentes problemas para deglutir y la inflamación de las vías aéreas, el Papa tiene problemas para respirar.
RECUPERACION. Sin embargo, la constitución robusta de Karol Wojtyla logró resultados impensados. El pontífice se recuperó y mejoró, y después de diez días de hospitalización, el 10 de febrero, comenzó el operativo de retorno al Vaticano. Con el regreso se buscó subrayar la recuperación efectiva del Papa. Pero la situación, a pesar de o tal vez debido a la férrea voluntad del Papa de no sustraerse a sus tareas, no mejoró.
El 24 de febrero el pontífice se vio obligado, nuevamente por dificultades respiratorias, a regresar al Policlínico Gemelli. Esa misma noche hubo que practicarle una traqueotomía, lo que subrayó su deterioro.
Además, al obstaculizar la articulación de las palabras, planteó interrogantes sobre un "Papa mudo" frente a las obligaciones de su cargo.
Esta vez la hospitalización fue más larga: 18 días, hasta el 13 de marzo. Y nuevamente la fibra del Papa pareció prevalecer sobre la dificultad: ese día, en el Angelus, dirigió algunas palabras de saludo desde la ventana del hospital, y por la noche regresó al Vaticano.
Sin embargo, desde ese momento la salud del Papa estuvo en el centro de la inquietud general de los fieles y de los medios. La Plaza San Pedro y la ventana de su estudio se convirtieron en un "termómetro" sobre su salud.
El 16 de marzo, el Papa se asomó a la ventana de su estudio y saludó a los fieles con la mano, apareciendo por primera vez en público tras su regreso al Vaticano. La aparición fue silenciosa, lo mismo que las sucesivas.
Sus problemas para hablar con la cánula en la tráquea se confirmaron dramáticamente. El 17 de marzo, siempre en silencio, mediante una conexión por televisión desde sus aposentos, el Papa bendijo (siempre en silencio) a los jóvenes reunidos en San Juan con el cardenal Camillo Ruini.
Así se llegó al período pascual: el domingo de Palmas, el 20 de marzo, Juan Pablo II se asomó a la ventana sobre Plaza San Pedro, agitando un ramo de olivo. Tampoco esta vez pudo hablar, se lo vio pasarse la mano por el rostro y luego, en un gesto de pesar, dar un golpecito con la mano a su lectura, con frustración.
El miércoles 23 de marzo, volvió a asomarse para saludar sin palabras.
El 25 de marzo el Papa siguió el Vía Crucis en el Coliseo, según imágenes televisivas, con Juan Pablo II de espaldas. Nuevamente, el domingo de Pascua, 27 de marzo, se asomó a la ventana de su estudio.
El 30 de marzo volvió a mostrarse en la ventana: se hizo sostener el micrófono, intentó decir alguna palabra, pero los sonidos no fueron perceptibles. El jueves 31, con los partes que dieron cuenta de agravamientos sucesivos, voceros vaticanos y prelados de varios países empezaron a hablar de una situación sin retorno.
Las horas más duras
El calvario del Papa Juan Pablo II, de 84 años, podría extenderse horas y aún días y plantear la cuestión de la terapia de mantenimiento artificial, según especialistas en reanimación.
Globalmente, la mortalidad de los choques sépticos de cualquier tipo es del 40 al 50%. El choque infeccioso es una reacción inflamatoria global del cuerpo por un paso anormal de gérmenes a la sangre (septicemia), que puede acarrear un estado de choque circulatorio que a su vez puede generar deficiencias en los órganos asociados.
Cronologia
13 de mayo de 1981:
El Papa es herido en el abdomen y la mano por un pistolero turco en la Plaza de San Pedro. Es operado y pasa 20 días en el hospital.
11 de noviembre 1993:
Cae por unos escalones en una audiencia en el Vaticano y se disloca el hombro. Pasa la noche en el hospital.
29 de abril de 1994:
Hospitalizado al fracturarse una pierna en el baño, es operado de la cadera. Recibe el alta el 27 de mayo.
8 de octubre de 1996:
Operan al Papa para quitarle apéndice inflamado.
31 de enero 2005: Informan que el Papa sufre de una gripe "leve" que le obliga a cancelar audiencias.
1º de febrero: El Papa es hospitalizado por dificultades respiratorias e inflamación de garganta mientras sufre una gripe.
10 de febrero: Recibe el alta del hospital.
24 de febrero: Insertan sonda en la garganta del Papa para aliviar problemas respiratorios, horas después de ser hospitalizado con fiebre, congestión y otros síntomas de gripe, dice el Vaticano.
10 de marzo: El Papa pasará unos días más en el hospital por consejo de los médicos después de la operación de garganta, dice el Vaticano.
13 de marzo: Papa recibe el alta del hospital, horas después de hablar a los fieles, en su primera aparición pública luego de una operación de garganta el 24 de febrero.
30 de marzo: Insertan sonda nasogástrica de alimentación para "mejorar la ingestión calórica" del Papa y ayudarle a recuperar fuerzas.
1º de abril: Su estado empeora y el Vaticano dice que la respiración del pontífice era estertórea y que padecía de insuficiencia renal derivada de la infección urinaria.