MONTEVIDEO - Los países de América Latina y el Caribe deben aumentar y mejorar la inversión en el sector rural debido a que tiene un impacto mucho mayor en el desarrollo de lo que revelan las cifras oficiales, según un informe del Banco Mundial (BM) presentado hoy en Montevideo.
El capítulo de Uruguay del informe "Más allá de la ciudad: la contribución del campo al desarrollo" fue presentado en la Facultad de Agronomía de Uruguay por el economista jefe del BM, Guillermo Perry, y el Ingeniero Agrónomo y Economista Alberto Valdés, coautores del estudio.
El informe revela que mientras las actividades rurales de recursos naturales (agricultura primaria, silvicultura y pesca) conforman el 12% del PIB regional, su efecto sobre el crecimiento nacional y la reducción de la pobreza "es casi el doble" por sus vínculos con otras actividades de la economía y su importante aporte a las exportaciones.
Por cada punto porcentual de crecimiento del sector de recursos naturales, hay un aumento de 0,22% en el PIB nacional y de 0,28% en los ingresos de las familias más pobres, indica el informe.
En Uruguay, la agricultura representa un 6,2% del PIB, "pero cuando se analiza la perspectiva de la agricultura ampliada, que incluye la producción primaria de alimentos y productos procesados basado en cultivos, pesca y bosque, el impacto del sector llega al 34,8% del PIB", dice el estudio.
El informe encontró que la población rural de Uruguay es de casi un 60% del total, mientras que las cifras oficiales la sitúan en 10%.
Según la Fase I del censo 2004 revelada en Uruguay el mes pasado, "el grado de urbanización del país se sitúa en 91,8%" y "la población con residencia habitual en zonas urbanas y rurales es de 2.974.387 y 266.289 personas respectivamente".
Pero el informe del BM dice que cuando se mide con el criterio de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que incluye densidad poblacional y distancia a las principales ciudades, la población rural aumenta a casi 60%.
"Esto significa que problemas rurales como la pobreza son subestimados en gran medida y necesitan mucho más atención y políticas públicas adecuadas", dice el informe.
El estudio también señala que el gasto público todavía tiende a beneficiar más a las actividades urbanas que a las rurales, y que el gasto público en el sector agropecuario es inferior a su aporte al desarrollo general, pero concluye que la composición del gasto rural "es el verdadero problema".
Esto ocurre porque "una parte sustantiva del gasto rural adopta la forma de subsidios a grupos de productores específicos, en vez de que se invierta en la provisión de bienes públicos como educación rural, salud y protección social, infraestructura rural y desarrollo, protección medioamiental y programas dirigidos a combatir la pobreza", indica el texto.
Perry dijo que "la mayoría de los países de la región no ha logrado ofrecer una combinación adecuada de políticas públicas en el campo como sería deseable tanto desde una perspectiva de reducción de la pobreza como de crecimiento".
Por su parte, Valdés dijo que "la contribución rural al desarrollo de la región se ha visto entorpecida por una inversión insuficiente en servicios públicos".
"Las comunidades rurales enfrentan las tasas más altas de pobreza, falta de acceso a servicios públicos y mercados privados y una infraestructura inadecuada que impiden que alcancen su máximo potencial", añadió.
Por otra parte, el informe del BM indica que en el aspecto comercial, los países de América Latina y el Caribe "se beneficiarán del aumento de la liberalización mundial y del acceso a los mercados en los bienes agropecuarios, y que Uruguay sería, junto con Argentina, uno de los países más beneficiados, pues son exportadores agrícolas netos".
Como contracara, las naciones importadoras de alimentos de la región verían aumentar los precios y "para evitar este incremento (...) los importadores netos necesitarían entonces reducir sus propios aranceles altos sobre dichos productos".
AFP