Motín en una cárcel de Filipinas terminó con 22 muertos

Manila - Al menos 22 reclusos murieron al tomar por asalto las fuerzas de seguridad filipinas una cárcel de Manila en la que se habían hecho fuertes desde el lunes presos del grupo terrorista Abu Sayyaf, según los últimos datos difundidos por la policía.

La presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, justificó el empleo de la fuerza como necesaria para rendir a los sublevados que, dijo, mantenían a otros presos como rehenes.

Seis policías de las fuerzas de asalto también resultaron heridos en la operación, que se lanzó a las 09.15 hora local (23.15 hora de Uruguay), cuando la crisis había entrado ya en su segundo día y las negociaciones estaban estancadas, según las autoridades filipinas.

"Los terroristas han recibido lo que se merecían. El equipo de crisis les dio todas las oportunidades para rendirse pacíficamente", dijo Macapagal Arroyo, en un comunicado emitido después de que se lanzara el asalto.

Entre los muertos están dos de los cabecillas de la rebelión, que comenzó el lunes a primeras horas de la mañana cuando varios presos de Abu Sayyaf arrebataron sus armas a los guardianes, tres de los cuáles murieron ayer así como dos reclusos.

Los dos cabecillas muertos son Alhamzer Limbong, alias comandante Kosovo y Ghalib Andang, comandante Robot , confirmó el portavoz de la policía, Leopoldo Bataoil.

Dijo que ambos habían dirigido a unos 100 reclusos miembros de Abu Sayyaf -grupo vinculado por EEUU a la red terrorista Al Qaeda- en el motín para tomar el control de la penitenciaría durante la hora del desayuno del lunes.

El comandante Kosovo está siendo juzgado por el atentado contra un superferry en la bahía de Manila, que en febrero del 2004 causó la muerte de más de 100 personas, y por el secuestro de turistas y empleados, en el 2000, en el complejo Dos Palmas de la isla filipina de Palawan.

También se le acusa, en relación con este último caso, de haber decapitado a uno de los rehenes, el peruano-americano Guillermo Sobero.

Comandante Robot está considerado uno de los responsables de Abu Sayyaf que dirigió el secuestro de un grupo de turistas extranjeros en una complejo de la isla malasia de Sipadan, en el 2000, quienes fueron traslados después a Joló, en Filipinas, feudo de esta organización terrorista.

El recién nombrado director de la Policía Nacional, Arturo Lomibao, -quien ayer tuvo que aplazar el juramento de su cargo debido a la revuelta- dijo que el ataque se ordenó después de que el comité de crisis encabezado por el ministro del Interior, Angelo Reyes, no lograra convencer a los alzados para que se rindieran a pesar de largas negociaciones.

No obstante, los mediadores musulmanes que tomaron parte en las negociaciones dijeron a la prensa que se deberían haber agotado totalmente todos los medios pacíficos antes de tomar la decisión del ataque.

El legislador Mujiv Hataman explicó que él y el otro mediador musulmán estaban preocupados por la suerte de otros detenidos en la prisión que no tenían nada que ver con la revuelta.

Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos alrededor del edificio de cuatro plantas de la prisión, mientras fuerzas especiales irrumpían en el interior protegidos con máscaras antigás.

Fuertes explosiones e intercambio de disparos con armas ligeras se escucharon provenientes de la prisión durante el asalto.

Según las autoridades filipinas, la revuelta fue como consecuencia de un intento de fuga de los reclusos de Abu Sayyaf, quienes durante el desayuno arrebataron tres pistolas a sus guardianes.

Pero tras el asalto, fuentes policiales revelaron que fueron incautadas ocho armas que estaban en manos de los amotinados, cinco de las cuáles no pertenecían a los guardias de la prisión.

EFE

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