Las elecciones del 31 de octubre fueron categóricas: el Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría obtuvo la mayoría absoluta de los votos en la primera vuelta y con ello se aseguró la Presidencia de la República y la mayoría en el Poder Legislativo. Salvo para algunos casos excepcionales, el gobierno quedó en condiciones de actuar por sí solo, sin necesidad de buscar acuerdos a la hora de reunir los votos para sus propuestas, sus planes y sus proyectos.
Eso quedó claro, como también está claro que en una democracia, las minorías deben integrar el aparato del Estado para poder llevar a cabo una tarea de contralor, que garantice que la mayoría gobernante no caiga en voluntarismos, excesos o arbitrariedades tan afines a la presencia de un poder único y excluyente.
El electo presidente Tabaré Vázquez aseguró desde un principio a las minorías su representación en los entes autónomos y servicios descentralizados, con la excepción de la enseñanza y el sistema financiero, donde requirió acuerdos programáticos para su integración. Esos acuerdos se lograron y se firmaron con la presencia del Presidente y de los principales dirigentes de la oposición, pero... al poco tiempo comenzaron los problemas.
Primero fue en la enseñanza, donde se abandonó el tradicional 3 y 2 por un apabullante 4 y 1, que determinó que el Partido Colorado resolviera renunciar a su eventual participación en los entes y servicios. Y ahora se plantea en el Banco de la República, donde el inicialmente propuesto y acordado 3 y 2 se transformó bruscamente en un nuevo 4 y 1 que provocó fuerte malestar en tiendas nacionalistas. Y creemos que con razón.
El gobierno —más allá de respetar el derecho de las minorías— no estaba obligado a efectuar ningún ofrecimiento a la oposición. Pero lo hizo y sujeto a una condición previa: los acuerdos programáticos. Alcanzados éstos, el gobierno es rehén de su propia y espontánea propuesta. No cumplir con ella, se da de bruces con el principio de lealtad que debe acompañar todos los compromisos políticos y es una mala señal.
Lamentablemente, el gobierno no cedió en su posición y esta mañana, luego de la sesión extraordinaria del Directorio, se confirmará el fin del acuerdo.