El presidente boliviano, Carlos Mesa consiguió una nueva demostración de fuerza al reunir alrededor de 10.000 personas en la plaza de armas de La Paz para decir "no a los bloqueos" que se realizan en varias carreteras del país y además respaldar su gestión.
La reunión había sido convocada por el mandatario el martes, cuando el Congreso rechazó por unanimidad su ofrecimiento de renuncia, agobiado por una ola de protestas sociales encabezada por el partido cocalero Movimiento al Socialismo (MAS).
Mesa salió a encontrarse con los manifestantes al balcón del palacio presidencial, que se encuentra frente a la Plaza Murillo, en medio de la aclamación de la multitud que portaba en su mayoría banderas bolivianas y pañuelos blancos.
Los manifestantes empezaron pidiéndole al presidente "mano dura" con quienes bloquean carreteras, particularmente la vital vía que une el occidente con el oriente en el centro del país, partidarios del MAS, y una carretera que une a La Paz con el centro y el sur.
Pero el presidente insistió en que debía cambiarse la palabra "dura", por la palabra "justa".
"Ustedes han estado pidiendo en estos días mano dura, transformemos dura, por la palabra justa, mano justa", arengó el mandatario, visiblemente emocionado, mientras agitaba una bandera boliviana.
"Vamos a enseñar a quienes quieren violencia, que les vamos a ganar con mano justa, porque la mano de la justicia es implacable y tiene que ser implacable con el que vulnera la ley", dijo.
El mandatario había anunciado el miércoles, en una reunión con la prensa internacional, que no reprimiría los cortes de ruta con las fuerzas armadas o con la policía, pero que en coordinación con el Poder Judicial iniciaría causas hasta eventualmente llevar a la cárcel a los bloqueadores.
"Díganle no a los bloqueadores, no queremos bloqueos, no queremos bloquear a Bolivia, no queremos que este país sea estrangulado por unos pocos, porque la mayoría que quiere paz está aquí. Ustedes son Bolivia, ustedes son los que me hacen creer en Bolivia, porque los nueve millones de bolivianos han apostado porque estamos dispuestos a seguir adelante sin que nadie nos estrangule", prosiguió Mesa.
Pese a ello, el líder del MAS, el diputado Evo Morales, ha señalado que no suspenderá los bloqueos en la zona cocalera del Chapare, al centro del país, mientras el Congreso no apruebe una nueva ley de hidrocaburos que incremente las regalías que pagan las transnacionales petroleras del 18 al 50%.
Mesa sostiene que esto haría que las empresas iniciaran juicios contra Bolivia y cortaría la ayuda internacional que subvenciona al menos el 25% del presupuesto nacional, y en su lugar firmó un acuerdo con la mayoría de los partidos que establece la aprobación de una norma en la que se mantiene el 18% de las regalías, pero que crea un impuesto del 32%.
De cualquier modo, Mesa abrió la ruta hacia un pacto social y la discusión de una nueva ley de hidrocarburos, al disculparse con Morales por haberlo acusado de llevar al caos al país.
POLEMICOS CORTES
Al menos 35 cortes de rutas persisten en el país y la ciudad de Cochabamba está aislada, según la policía, mientras que en Santa Cruz hubo duros enfrentamientos entre camioneros y las fuerzas de seguridad.
El gobierno de Carlos Mesa, que llegó al poder tras la salida apresurada de González Sánchez de Lozada, ha informado que los bloqueos ocasionan a Bolivia una pérdida de 13,8 millones de dólares diarios y que por su causa han caído las exportaciones.
El líder de los cocaleros y del Movimiento Al Socialismo (MAS), la segunda fuerza política boliviana, Evo Morales, replicó con una denuncia contra el gobierno al que acusa de tener listo un estado de sitio para contener las protestas. Morales es el principal líder de las protestas sociales.