GUILLERMO ZAPIOLA
Es algo así como el agente a cargo de la Oficina de Migraciones entre la Tierra y el Infierno. Desde su más temprana edad, John Constantine (Keanu Reeves) dispone de un don especial: el de poder identificar a los semi-ángeles y semi-demonios que deambulan entre nosotros disimulados en cuerpos humanos. Para escapar de esa suerte de maldición, Constantine intentó suicidarse en su adolescencia, lo cual lo convertía en automático candidato al Infierno, pero el intento falló, fue resucitado y ahora se encuentra en la frontera entre dos mundos.
HISTORIA. Ese es el punto de partida de Constantine, aventura fantástica dirigida por Francis Lawrence e inspirada en el cómic Hellblazer de Allan Moore que se estrena hoy en varias salas montevideanas. Como suicida frustrado, Constantine tiene su lugar reservado en las profundidades infernales, pero se le ha concedido un "período de gracia" durante el cual podrá luchar por su salvación: su trabajo es proteger las fronteras entre los dos universos, reenviando a los soldados terrenales de Satanás a donde deben estar. Hay por lo menos una complicación, sin embargo: el ‘stress’, el alcohol y los cigarrillos están haciendo su trabajo, y Constantine padece un cáncer terminal. Le queda poco tiempo, realmente.
Va a haber que reescribir unos cuantos libros de teología, claro. La tesis básica del film es la de que Dios y el Diablo tienen una suerte de pacto a propósito de la raza humana, según el cual han resuelto no entrar en contacto directo con ella para influir en su salvación o condenación. El trabajo queda a cargo de enviados de segunda clase, semi-ángeles o semi-demonios (es decir, seres humanos muertos que han sido reexpedidos a la Tierra para hacer su trabajo), encargados respectivamente de dar buenos consejos y ejemplos o promover la tentación. A diferencia del resto de los humanos, Constantine es capaz de identificar a esos enviados sobrenaturales y tomar medidas al respecto.
Pero los demonios están rompiendo el pacto: no meros semi-demonios, sino demonios legítimos y auténticos están invadiendo la Tierra. Constantine recibe la ayuda de una detective de la policía de Los Angeles (Rachel Weisz) cuya hermana gemela se ha suicidado en condiciones extrañas. Su investigación los conducirá al universo de ángeles y demonios que se oculta en la profundidades de la tierra, debajo de la ciudad.
PERSONAJE. Keanu Reeves, que viste y luce extrañamente parecido al Agente Smith de su exitosa serie Matrix, sostiene que el de Constantine es "uno de los mejores guiones que leí jamás. Tiene sentido del humor, inteligencia, vitalidad, y no todo es obvio. Tiene misterio y contradicción. El personaje tiene incluso una gran moralidad, si bien su sentido ético está un poco borroneado. Trata de hacer el bien, aunque no siempre con los mejores métodos, ni de la mejor manera. Es el antihéroe por excelencia".
Expandiendo la idea, Reeves señala que los motivos de la lucha de Constantine no son su bondad o su deseo de ayudar a la humanidad. Su meta es más bien egoísta: combate elmal para su propia salvación, pero al ver que sus esfuerzos tienen cada vez menos éxitos se vuelve más sombrío y sarcástico. "La" ángel Garbielle (Tilda Swinton) le cierra a cada rato la puerta del cielo en las narices. El semi-demonio Balthasar (Gavin Rosdale) disfruta de su diagnóstico oncológico. Pero no deja de intentarlo. Es lo únco que puede hacer y se ha convertido en su vida, que sabe que puede ser muy corta.
Muy pronto será Simbad
Keanu Reeves protagonizará la película El octavo viaje de Simbad, que dirigirá Rob Cohen para Columbia Pictures, acaba de informar la revista Variety.
El actor, de 41 años, popularizado especialmente a través de la serie de Matrix, interpretará a Simbad el marino, el legendario personaje viajero de Las mil y una noches. En la película, en el siglo VIII en China, Simbad y otros marineros emprenden un viaje en búsqueda de la lámpara de Aladino. Durante el viaje conocen a una hermosa emperatriz, una serie de criaturas fantásticas y a un militar rebelde y destructor.