PUEDEN estar equivocados quienes creen que el futuro de las AFAPs en el Uruguay quedó asegurado luego del duro apercibimiento público ("La política de previsión social no está en manos del BPS") con que el Ministro de Economía salió al cruce de un ciudadano todavía no designado en el organismo, quien se había adelantado a declarar que la nueva administración procederá a revisar el sistema de seguridad social y a reformar las AFAPs.
Complementando los términos de otro artículo sobre el mismo tema publicado en esta página, es oportuno recordar que ya en diciembre del año pasado el dirigente gremial cuyo nombre se manejaba para ocupar la Presidencia del BPS se manifestó partidario de "una reforma integral del sistema de seguridad social que", dijo, "debería incluir la SUPRESION de las Administradoras de Fondos de Ahorros Previsionales.
En su momento esas declaraciones chocaron de frente con ideas diferentes expuestas durante la campaña electoral por el Presidente de la República en un encuentro con Gerentes de los Bancos Privados, donde dejó expresa constancia de que las AFAPs no serían eliminadas. "Lo que está marchando bien no hay que cambiarlo", sentenció.
UN juicio tan prudente vino, sin embargo, a darse también de golpes con otras expresiones vertidas por él mismo cuatro meses antes —justo en el momento en que salieron a la venta el tercio de las acciones de Unión Capital AFAP que pertenecían al Banco de Montevideo—, anunciando que en caso de ser gobierno, el Frente Amplio rebajaría las comisiones de las administradoras previsionales.
Tal vez fue exagerado decir, como se denunció en su momento, que esas declaraciones provocaron el retiro de los eventuales compradores, pero no menos cierto es que ellas adelantaron una voluntad política que el resultado de las elecciones elevó a primer plano.
La misma propuesta, además, la había incluido el Frente en su "Programa de Cambio" aprobado por la Convención Nacional realizada en el Platense Patín Club en agosto de 2004, al señalar que se rebajarían "las elevadas comisiones que cobran las AFAPs" (ver numeral g, página 8).
A la luz de esos antecedentes, causó relativa sorpresa que un Presidente nominado, al ser presentado en sociedad con otros candidatos a desempeñar cargos públicos, anunciara públicamente que la izquierda "revisará" el sistema de la seguridad social incluidas las AFAPs, invocando como fundamento que "la gente" votó por una reforma sustancial del sistema.
Más allá de que no es muy seguro saber por qué votó la ciudadanía, concretamente en esa área de la previsión social debe tenerse presente que la única referencia que el "Programa" hace al tema está dirigida a los intereses —como surge de la cita transcripta—, y no a ninguna "reforma sustancial".
DE cualquier manera, el Ministro de Economía reaccionó de inmediato relativizando aquellas declaraciones ("estamos a favor de la revisión siempre que sea para mejorar el sistema"), ampliando su discrepancia veinticuatro horas más tarde desde Maldonado con aquél: "La política de previsión no está en manos del BPS", a lo que agregó —para que no quedaran dudas—, que "el BPS es un organismo importantísimo pero (...) cuyo fin es aplicar el sistema en vigencia (...) El Uruguay no va a modificar el sistema de seguridad social (...) las Administradoras de Fondos van a seguir funcionando porque son una parte importante del sistema".
Es muy difícil desbrozar un camino cubierto por un Presidente que un día dice que los intereses se van a bajar mientras otro día agrega que lo que funciona bien no hay que tocarlo; un Programa donde se insiste en reducir los intereses; otro Presidente que quiere eliminarlas y un Ministro contrario a modificar el sistema.
Por si faltara algún ingrediente, el nuevo Ministro de Trabajo acaba de declarar que se ocupará de "reunir a los que están capacitados para actuar y definir si es necesario instrumentar una nueva reforma (de la seguridad social)".
SE justifican, por lo tanto, los términos dubitativos con que se inicia este editorial. Lo que es lamentable, sobre todo si se tiene en cuenta que el Banco Interamericano de Desarrollo señaló que las AFAP "podrían tener un rol más importante en el financiamiento de las inversiones productivas" y que las cuatro AFAPs de las seis iniciales que sobreviven al caos, siguen dando un muy elevado rendimiento (26,19% medido en dólares), manejando un total de U$S 1.678.000.000 que pertenecen a 659.774 afiliados.
Por el futuro del país y la tranquilidad de quienes se adhirieron a esa opción, hay que confiar en que van a tener una larga y saludable vida.
Accidentes en la rambla
Los accidentes en la rambla montevideana tendrían que ser motivo de profunda preocupación. En los primeros dos meses de 2005 hubo 38 accidentes en dicha vía de tránsito. Es decir, un 27 por ciento más que en igual período de 2004.
Exceso de velocidad, imprudencia de conductores y peatones, así como distracciones, coadyuvan para que la rambla sea una zona de riesgo. Pero además hay zonas de la rambla donde los accidentes se reiteran con particular notoriedad.
Por ejemplo, la curva que presenta la rambla Bernardo O’Higgins es escenario repetido de accidentes, muchos de ellos fatales. Se mejoró levemente la forma de señalarla, pero nada se hizo con su configuración, que tiende a desestabilizar a los vehículos que viajan hacia el este.
El asunto está en manos de la Intendencia de Montevideo, lo cual es preocupante, dado que en años la misma no ha hecho casi nada.