Blancos estudian si hubo una falta

El reconocimiento que el canciller Reinaldo Gargano hizo el viernes 4 de que los gastos de los festejos oficiales corrieron por cuenta de los partidos de izquierda en el gobierno, no solamente marcó una contradición con lo que 24 horas antes había explicado el presidente Tabaré Vázquez, sino que además puede derivar en una situación política más grave.

Desde el punto de vista del Partido Nacional, el hecho de admitir que fue la coalición de izquierda quien financió la fiesta en la que el presidente se dirigió a los presentes en las escalinatas del Palacio Legislativo y luciendo la banda presidencial atravesada en su pecho, puede ser definida como "una contravención, una violación de los compromisos constitucionales", admitió a El País el diputado herrerista Pablo Abdala.

"Lo que afirmó el canciller Gargano significa que se está reconociendo que fue un acto político. Y si fuese un acto político, Vázquez estaría violando los compromisos constitucionales que acababa de asumir" ante la Asamblea General, afirmó el legislador.

Abdala entiende que el presidente habría incurrido en "una contravención de los compromisos constitucionales dado que la Constitución excluye a los presidentes toda posibilidad de participar en actos políticos".

"Aquella noche, claramente los símbolos, las insignias y las banderas eran de un solo partido", agregó el legislador blanco, que admitió, sin embargo, que no prejuzga, "primero porque hay una confusión grande (a raíz de las explicaciones de Vázquez y de las de Gargano) y segundo porque hay que esperar que el Poder Ejecutivo responda por los canales correspondientes".

El Tribunal de Cuentas decidió intervenir en el control de los gastos que ocasionó la fiesta de celebración de la trasmisión del mando presidencial, el martes 1º haciéndose eco de la preocupación de legisladores de la oposición.

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