Carlos Montaño
Paysandú demostró endurance, poder de respuesta y la calidad individual de un plantel que por haber transitado por un proceso de formación en esta temporada a raíz de la incorporación de criollos en puestos claves no logró la continuidad que propios y ajenos le exigieron.
El criticado técnico, Pablo López, cuyo pecado parece ser su sabiduría a tan temprana edad y la dedicación de tiempo completo al trabajo, jamás perdió la línea. La mayoría casi se convenció que se le venía la noche deportiva a Paysandú porque Aguada se floreaba y si empataba la serie iba a ir muy entonado a la heroica. El técnico —con la ineficacia de los rojiverdes como aliada— hizo una serie de variantes tácticas y de jugadores que propició la reacción. Manejó a los basquetbolistas con suma tranquilidad y reforzó el aspecto conductual de sus dirigidos. Ambientó —no fue perceptible en la óptica visual— una sana discusión entre varios compañeros. La más notoria fue la que sostuvieron Viera y Borges, ambos apoyados y alentados por todo el resto del plantel que se unió después que el técnico los hizo salir de la crisis. En los últimos 3’ los mencionados bases se unieron para ser una dupla incisiva y letal con triples, libres y dobles que humillaron a Aguada. El visitante salió airoso de la única manera que los mitos de la historia y su hinchada no admiten.
¡Paysandú ganó a lo Aguada!