Bajo el signo de lo correcto

| La decisión del jurado, si bien sorprendió al dar el Oso de Oro, no provocó grandes polémicas

Berlín | Juan Pablo Delpiazzo

El Oso de Oro ha finalizado de invernar y quizá en busca de calor se ha ido a Sudáfrica. Pero aquí en Berlín el público y la prensa se han quedado helados, y las gélidas temperaturas no han tenido nada que ver en todo esto. Si algo era imprevisible en este festival era que el Oso de oro fuera para la película U-Carmen Ekhayelitsha. La sorpresa no se debe a la calidad del film, pues se trata de una historia agradable, bien contada y con un enfoque muy original. Esta singular producción adapta la ópera Carmen de Goerges Bizet y la traslada desde Sevilla hasta Khalitsha, un humilde lugar de Ciudad del Cabo. La adaptación se mantiene fiel a la historia original de Carmen, pero su audaz puesta en escena, la soberbia banda sonora y las buenas interpretaciones dejaron muy conforme al público que el lunes 13 acudió a las salas de Berlín. De todos modos ese día se habló poco de este film sudafricano, porque compartió fecha de estreno con la doblemente galardonada Sophie Scholl. Quizá por esto la película cayó un tanto en el olvido y muchos pensaron en que se trataba de un agradable experimento cinematográfico sin mayores pretensiones. Evidentemente el discurrir del jurado fue por otros caminos.

INTERPRETES. Si bien el Oso de Oro ha llamado la atención, los Osos de Plata a mejor actriz y mejor director han estado a la altura de las expectativas. Ambos premios fueron para Sophie Scholl-los días finales. La actriz Julia Jentch, que es la estrella del momento aquí en Alemania, ha realizado una soberbia interpretación de la figura de Sophie Scoll, una militante antinazi del movimiento conocido como La Rosa Blanca. Por otro lado la labor de dirección de actores del alemán Marc Rothemund fue aplaudida a rabiar en las salas y recibida con palmas en la prensa alemana e internacional. El Oso de Plata solo confirma todas estas reacciones. La película basa toda su fuerza argumental en los diálogos que mantienen Sophie Scoll y un policía de la Gestapo durante los interrogatorios previos a la sentencia de muerte de la joven. El guión ha sido escrito basado en los documentos reales de este interrogatorio y el director alemán ha sabido plasmarlo en el celuloide sin tener que recurrir a flashbacks o explicaciones paralelas. Sin dudas Sophie Scholl será una de las grandes películas europeas de este año y ojalá se estrene en las salas uruguayas.

El Oso de Plata a mejor actor ha caído en manos del jovenísimo Lou Taylor Pucci por su interpretación en Thumbsucker (El chupadedo). Este film cuenta la historia de un muchacho de 17 años que aún se sigue chupando el dedo gordo y que es un tipo raro, pero que gracias a la ritalina supera sus miedos para darse cuenta que todos a su alrededor, sus padres, sus profesores, su médico, son también tipos raros, con sus miedos y sus debilidades. El director es el norteamericano Mike Mills que hasta ahora había ejercido su labor de dirección en el ámbito de los videoclips. De hecho la "estética clipera" es una de las características de esta película, que ha gustado mucho en Berlín y que cuenta bastante más de lo que parece contar. En el fondo se trata de un irónico análisis sobre la clase media americana. De todos modos hay que aclarar que de haber apostado a un candidato para este premio, quizá la primera opción hubiera sido elegir a Michel Bouquet por su interpretación de Miterrand en el film Le promeneur du champs de Mars (El paseante del Campo de Marte). Esta película versa sobre la historia que Miterrand, en su ocaso político y vital, le cuenta a un periodista. La representación del estadista es magistral, aunque el film ha resultado demasiado denso en información para el público no francés. A pesar de esto el premio está bien otorgado, aunque la mejor interpretación vista en la Berlinale ha sido la de Don Cheadle en Hotel Rwanda que, para suerte de sus competidores, se exhibía fuera de concurso.

SORPRESAS. Otra de las sorpresas ha sido la del Gran Premio del Jurado para la película china Kong Que, ópera prima de Gu Changwei que narra el día a día de una familia china de clase obrera instalada en una pequeña ciudad de la provincia de Henan. La historia se extiende desde el final de la Revolución cultural, más en concreto desde 1977, y llega hasta 1984. El pulso narrativo está dado por los acontecimientos que le ocurren a diversos miembros de la familia y a través de ellos se trasluce la aspiración a una mayor libertad individual. Al igual que sucedió con U-carmen, esta película gustó, pero la gran candidata era Paradise Now, que tuvo que conformarse con un premio menor: mejor película europea. Este film es de origen palestino, pero ha sido realizado en coproducción con Holanda, Francia y Alemania, lo cual le habilitaba en la carrera a los premios reservados al cine europeo.

A pesar de que la película hubiera merecido mejor suerte, el director palestino Hany Abu-Assado se mostró muy satisfecho con los 25.000 euros que recibió de manos del festival, ya que este premio no se entrega en forma de osos, sino en metálico.

Lo que no solamente ha sido sorpresa sino una manifestación de mal gusto por parte del jurado es la entrega del Oso de Plata a la mejor contribución artística para el director malayo Tsai Ming Liang. Su película Tian bian yi duo yun (La nube caprichosa) es, estrictamente hablando, una película pornográfica, vestida (si cabe usar el término) con el argumento de una chica que vuelve a Taiwan y allí se reencuentra con su antiguo amor. Este muchacho trabaja como actor porno y realiza sus películas en un apartamento del mismo edificio en donde su antigua amada se ha asentado.

Pero la historia de esta Berlinale ha tenido un final feliz con el anuncio del Premio del Público para la excelente película Va, vis, et devenies (Vive y crece) que narra la historia de un muchacho cristiano que, para poder salvarse de una muerte segura en un campo de refugiados etíopes de Sudán, se hace pasar por judío. De esa forma es liberado y llevado a Jerusalén en donde desarrolla toda su vida marcado por un profundo dilema de identidad y por el recuerdo de su madre que se ha quedado en Sudán. Una historia humana y conmovedora, basada en hechos reales, que recibe un premio más que merecido.

Adiós Berlín, hola Cannes

La Berlinale llegó a su fin. Luego de diez días a todo cine, la Postdamerplatz, en donde se desarrolla el festival ya muestra los primeros síntomas de vaciamiento. Ha sido un festival peculiar, con muchas películas de corte histórico, y con un jurado que ha tomado decisiones un tanto curiosas. Con el cierre del festival, culmina la primera etapa del recorrido de los festivales europeos. El paso siguiente será Cannes, y de hecho en los bares cercanos a la zona del festival ya se oyen los primeros comentarios sobre las películas que probablemente vayan a estar presentes en el festival francés.

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