GUILLERMO ZAPIOLA
El vuelo de El aviador de Martin Scorsese parece estar perdiendo altura, y Million Dollar Baby de Clint Eastwood se insinúa cada vez con más fuerza como el gran ganador de la próxima entrega de los Oscar. Eso es lo que sugieren, por lo menos, los cambios en las apuestas entre los aficionados norteamericanos, que al principio favorecían a El aviador, quizás por tratarse de la película con más candidaturas, once en total. En los últimos días, sin embargo, la tendencia parece haber ido revirtiendo.
Los expertos están empezando a dar por sentado que la gran ganadora al premio de mejor película será Million Dollar Baby y no El aviador que con sus 11 nominaciones, incluidas mejor película, mejor director y mejor actor tenía todas las de ganar.
No estaría mal, claro, y hasta podría sostenerse que por primera vez en diez o quince años Oscar estaría haciendo justicia: hay una nítida diferencia entre el film de Eastwood y los respetables pero no eminentes títulos ya conocidos en Montevideo (Descubriendo el País de Nunca Jamás, Entre copas y El aviador: habría que ver todavía Ray) que compiten con él. Como lo señalara Anne Thompson, de la revista Hollywood Reporter, la película de Eastwood "es muy emotiva y hace llorar hasta los hombres adultos", aunque quizás el término más exacto a aplicar sea "emocionante", sin la dosis de trivialización o bastardización de las emociones que implica el concepto de "emotividad". De todos modos es correcta la afirmación de que El aviador "queda atrás en emociones" con respecto al drama de boxeo del viejo Clint: es un sólido, muy bien hecho, un poco hueco "biopic" hollywoodense, menos creativo y menos personal que Million Dollar Baby.
VATICINIOS. "Clint Eastwood es un amigo amado por la Academia de Hollywood. El hecho de que esté haciendo buenas películas a los 74 envía un importante mensaje a la Academia, dominada, al igual que Eastwood, por veteranos actores y directores", ha opinado Tom O’Neil, conocido gurú de los galardones cinematográficos. Por justo que parezca el Oscar a Eastwood, el aficionado no podrá empero dejar de experimentar un sentimiento de melancolía por el hecho de que, muy probablemente, Scorsese vuelva a perder una vez más: al fin y al cabo sigue siendo, con Eastwood y acaso Tarantino (que ni siguiera figura entre los candidatos) uno de los tres mejores directores norteamericanos en actividad.
Hay pocas dudas de que Jamie Foxx se llevará el trofeo a mejor actor por su interpretación del músico Ray Charles en la película Ray, venciendo al más discreto (como actor) Eastwood de Million Dollar Baby o al más blando Leonardo di Caprio de El aviador, y hasta al talentoso y personalísimo Johnny Depp, quien empero ha hecho cosas mejores que Descubriendo el País de Nunca Jamás.
Tampoco sorprenderá a nadie que el Oscar a mejor actor de reparto vaya para el enorme Morgan Freeman de Million Dollar Baby, y no hay muchas dudas de que Cate Blanchett se llevará la estatuilla a mejor actriz secundaria por El aviador: su Katharine Hepburn tiene, muy perceptiblemente, la adrenalina que falta en otras zonas del film. Blanchett "no puede perder; es explosiva en El aviador, es como volver a ver a Katharine Hepburn", sostuvo el opinante O’Neil, acaso sin pensar en la espléndida Natalie Portman, única justificación para la existencia de una artificiosísima película llamada Closer. En todo caso, Freeman podría tener como rival al sutilísimo Alan Alda de El aviador, pero Alda es habitualmente un actor subestimado y es probable que la Academia lo siga subestimando (como subestimó el año pasado a Bill Murray).
ACTRIZ. La competencia más fuerte y el final más incierto pueden darse, empero en el rubro mejor actriz protagónica. En una primera aproximación, la favorita sería Hilary Swank por su papel de mujer boxeadora de Million Dollar Baby, no sólo porque se trata de una composición de particular riqueza sino porque va a tener a su favor el arrastre del favoritismo de la película misma. Tiene por lo menos una rival temible: la luminosa Annette Bening, otra formidable subestimada que esta vez encarna a una diva en Being Julia de István Szabó y en quien la Academia debería fijarse de una vez por todas. Por otra parte, Swank ya tiene su Oscar (por Los muchachos no lloran), y no estaría tan mal que los votantes miraran esta vez para otro lado. De cualquier manera, una votación "cabeza a cabeza" entre Swank y Bening podría terminar perjudicando a las dos, y mejorando las posibilidades de la británica Imelda Staunton, protagonista de Vera Drake de Mike Leigh.
Los premios de libreto
Entre copas y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos se consagraron como las grandes ganadoras de los premios del Sindicato de Guionistas concedidos en ceremonias simultáneas en Los Angeles y Nueva York, según informa un cable de EFE.
Eterno resplandor de una mente sin recuerdos obtuvo el galardón a mejor guión original para Charlie Kauffman, Pierre Bismuth y el también director Michel Gondry. Por su parte, Entre copas se llevó el premio al mejor guión adaptado (sobre novela de Rex Pickett) para Jim Taylor y Alexander Payne, este último también director. El guión de Entre copas derrotó a Diarios de motocicleta, Descubriendo el país de Nunca Jamás, Million Dollar Baby y Antes del atardecer. Por otro lado Eterno resplandor de una mente sin recuerdos se impuso a El aviador, Garden State. Hotel Rwanda y Kinsey.
Las dos películas ganadoras de los premios del Sindicato de Guionistas compiten también por el Oscar en las mismas categorías. En los últimos diez años, seis de los ganadores de los premios del Sindicato de Guionistas a mejor obra adaptada han obtenido también el Oscar en la categoría. En el caso del mejor guión original, cinco de los últimos diez ganadores de este premio también se han llevado el Oscar.
El premio por Eterno resplandor de una mente sin recuerdos es el primero que Charlie Kauffman recibe del Sindicato de Guionistas, mientras Payne ya obtuvo uno por su comedia estudiantil La elección, que al igual que Entre copas también dirigió. Payne, que es igualmente candidato al Oscar como mejor director, le dedicó el premio al novelista Pickett "por el regalo que es su obra".
Menos es a veces más
No siempre más presupuesto implica mejores resultados. Million Dollar Baby costó 30 millones de dólares y lleva recaudados algo más de 47. El aviador costó más de 110 millones de dólares de producción y lleva cosechados 83 millones de taquilla desde su estreno (ambos films se estrenaron en la misma fecha). Pero la película más cara no es necesariamente la mejor, y tal vez la Academia se dé cuenta.
Por supuesto, siempre hay sorpresas. A estas alturas, los únicos que saben algo son los incorruptibles empleados de la empresa Price & Waterhouse, encargados de supervisar la votación y de rellenar los sobres que serán abiertos el próximo 27 de febrero, cuando alguien anuncie que "The Oscar goes to...".
Antonio Banderas cantaría el tema de Jorge Drexler
Antonio Banderas es un fuerte candidato a interpretar la canción de Jorge Drexler en la fiesta de entrega de los Oscar. Esta posibilidad tomó estado público de manera accidental, porque fue la madre del propio actor malagueño quien confesó a Televisión Española que "aparte de estar muy bien, Antonio va a cantar en los Oscar". Sin embargo, la reportera del programa Gente, emitido el pasado viernes, no percibió que detrás de la afirmación de la mamá del protagonista de La balada del pistolero había algo más que una simple intervención musical.
Como se sabe, la estructura de la fiesta de los Oscar suele incorporar la interpretación de los cinco temas musicales candidatos a la estatuilla. Por lo tanto, cabía preguntarse que si Banderas intervenía era para hacerse cargo de uno de ellos y de los cinco, la única posibilidad existente era La otra orilla del río, la canción de Drexler con la cual cierra la película Diarios de motocicleta.
Que se esté manejando esta posibilidad es comprensible debido a que el músico uruguayo había pedido que quien hiciera su tema tuviera un mínimo de afinidad con su creación. Descartada la opción primera por Enrique Iglesias, la propuesta de Banderas es mucho más tentadora porque el actor español comparte con Drexler un grupo de afinidad bastante notorio: el que componen Ana Belén, Víctor Manuel y Joaquín Sabina, que incluye además al cineasta José Luis García Sánchez, que dirigió a Belén y a Banderas en La corte de faraón (uno de los primeros films del malagueño que trascendieron las fronteras de España).
Si bien las cualidades sobresalientes de Banderas no están en lo musical, tiene algunos antecedentes en el género, habiendo cantado —por ejemplo—en la mencionada La corte de faraón, en Evita (al lado de Madonna) y en La balada del pistolero.
Para los intereses de Drexler, que ayer viajó hacia Los Angeles para iniciar una campaña mediática, la presencia de Banderas, estrella de primera fila en Hollywood, le aseguraría una atención especial hacia su tema y hasta le permitiría entrar al mercado estadounidense desde otra plataforma. Tras la sacudida de mercado que usualmente provocan los Oscar, cabe la posibilidad de que el músico edite en Estados Unidos su más reciente disco, Eco. De cualquier manera, está llegando el punto final para este tren de especulaciones acerca de una canción que su creador no podrá hacer en público habida cuenta de la exigencia de alto perfil público que impone la Academia de Hollywood.