Una veintena de vecinos de la calle Martí entre Benito Blanco y Chucarro, en Pocitos, firmaron una carta en la que describen "una agresiva e invasora situación de vecindad que implica una clara y flagrante usurpación a sus derechos como seres humanos".
No pueden dormir, afirman, por el ruido que trajo a esa cuadra la "nueva movida" del barrio. "Yo me tengo que poner tapones de silicona para dormir; igual me despierto ocho o diez veces en la noche", afirmó Brenda Díaz, que vive en el cuarto piso de un edificio frente a la galería de bares y restaurantes. "Lo que a ojos vista parece ser una buena noticia para los consumidores se ha convertido en la tortura de los vecinos que no tienen alternativa de acción frente a la invasión de cientos de personas que allí se instalan todas las noches de todos los días de la semana hasta altas horas de la madrugada", se lee en la carta. La misiva será enviada a la Jefatura de Policía de Montevideo, a la seccional 10a, al INAU, a la Intendencia y al comunal 5, además de a la inmobiliaria que administra los locales de la galería. Incluso los propietarios pioneros de la cuadra, la pizzería El Horno de Juan y el bar El Carioca, están molestos por el ambiente que se ha generado en los últimos meses.
Todos coinciden en señalar a La Previa, un pub instalado en la galería, como foco de distorsión. Uno de los vecinos de Martí, Carlos Lettieri, mostró a EL País fragmentos de video filmados desde su apartamento en el 8º piso, en los que se observa a jóvenes sentados en la entrada del edificio tomando cerveza y se escuchan gritos y risas, autos con música a alto volumen, una tamborileada. "Esto es a las 4 y media, 5 de la mañana", precisó Lettieri.
Otro vecino, Roberto Gil, dijo que su jardín es usado como baño. "Recibimos alguna queja, pero no de los vecinos, sí de otros comerciantes", comentó el secretario del Centro Comunal Zonal, Jorge Rosas.
El comunal dispuso una visita: "Fuimos a pedir habilitaciones y estaba todo en regla".
En la dirección de Salud de la Intendencia, la directora Perla Vivas dijo que otro caso similar, el de los vecinos de Bartolomé Mitre que reclaman por los boliches nocturnos de esa calle es un conflicto que "está instalado".
Los antecedentes revelan que estas situaciones, en las que se suman competencias (distintas áreas municipales, Policía, los vecinos y los comerciantes) se resuelven con tiempo, denuncias insistentes y buena voluntad. Los vecinos exigen respuestas y soluciones. "Vamos a ver hasta dónde llegamos hablando", dijo el secretario del comunal 5.