"Qué histórico. ¿Quien iba a decir que un tupamaro iba a estar a cargo de toda la jugada?", le dijo ayer en el Palacio Legislativo un joven militante del Movimiento de Participación Popular (MPP), al senador José Mujica pocos minutos antes de ingresar al recinto.
La metáfora del joven, resumió el clima de la particular jornada que vivió el líder tupamaro, en el día que asumió la Presidencia del Senado y debió tomarle el juramento a tradicionales adversarios y a viejos compañeros de ruta.
"Ni (Gabriel) García Márquez podía pensar esta realidad que se da. El talonario de las cuentas viejas se me perdió y no voy a cobrarle a nadie. Hoy se dan un montón de cosas y la moraleja es: cuando la vida te pega un esquinazo, cuando sentís que se te caen los brazos, levantalos, porque vale la pena vivir la vida al tope. La vida merece vivirse intensamente", reflexionó Mujica antes de comenzar a participar de los actos protocolares.
DIETA. A las 6:30 de la mañana, como lo hace habitualmente, Mujica comenzó el día, compartió el mate con su compañera Lucía Topolansky, desayunó jugo de frutas y comió galletas con queso magro.
Cuando aún no terminaba de degustar su reducido desayuno, lo "atropelló" la prensa, según la expresión del conductor del MPP, que desde temprana hora concurrieron a su domicilio para entrevistarlo en su chacra.
"Tengo la vida complicada por la enfermedad, que aunque no me lleva a la tumba, me tengo que cuidar", afirmó el futuro ministro de Ganadería en diálogo con El País.
"Sólo 12 galletas, un té con leche que es pura agua, 130 gramos de carne por día, que es una hostia y fruta", añadió, al resumir los escasos alimentos que componen su actual dieta. Pese a la queja, Mujica admitió que su sacrificio tiende a mejorar el funcionamiento renal. "Me deprime en materia de energía, pero no tengo opción", afirmó al indicar la experiencia no grata del tratamiento de diálisis.
Interrogado respecto a qué significado adquiría para él el nuevo papel que iba a jugar, respondió: "Me sobrecoge. Represento a tanta gente que no está. Me toca a mí un poco representar eso y me sobrecoge". Tras los contactos con los medios, el conductor del MPP se trasladó con Topolansky hasta el Parlamento. El Fiat blanco, matrícula SAB 4407 llegó al garaje del Edificio Anexo a las 10:40 horas. De campera y pantalón azul marino y camisa blanca, el dirigente tupamaro se dirigió a su despacho ubicado en el segundo piso del Palacio.
DOCUMENTAL. Cada paso del senador fue minuciosamente registrado por las cámaras de un grupo de integrantes del MPP. Las escenas formarán parte de un documental que realizará el sector para su archivo interno y posiblemente luego edite videos para comercializarlos entre sus militantes. Entre las extensas hileras de cables desplegados en los corredores del Palacio, el saludo de cada uno de los funcionarios y el cambio sustancial de la fisonomía del edificio, por los nuevos rostros y la proliferación de termos y mates, Mujica ingresó en su despacho.
A la visita del nuevo secretario del Senado, Hugo Rodríguez, le siguieron el ex diputado Leonardo Nicolini, el senador Jorge Saravia y un sinnúmero de colaboradores y secretarios que forma constante entraron y salieron del escritorio.
Poco antes de las 13:00 horas, Topolansky le trajo frutas. Mujica hizo un breve paréntesis a su actividad para almorzar. Mientras pelaba las manzanas, Mujica se quejó de las diferencias que existían entre algunos legisladores "por las butacas" del Senado, por entender que se generaban discusiones "por menudencias".
Luego de almorzar, bajó hasta los jardines del Palacio Legislativo para participar del programa del periodista Omar Gutiérrez
El diputado Washington Abdala fue el primero en acercarse a saludarlo. El viento despeinó al veterano dirigente tumaparo, quien se lo comentó al legislador colorado. "Estás bien Pepe", le respondió el diputado con un gesto cariñoso. Mujica admitió ante las cámaras, que su atuendo era para "ponerse a tono" y que no iba a usar corbata. Fotografías, pequeños diálogos, autógrafos, se sucedieron en las escalinatas del Palacio, hasta que el encargado de protocolo lo fue a buscar para iniciar las actividades de la ceremonia.
"Soy el tipo menos formal para el protocolo, así que luche", le advirtió el senador al ingresar al ascensor que lo conduciría al ambulatorio de la Cámara de Representantes, para despues dirigirse al Senado.