BAGDAD | EFE y AFP
La Alianza Iraquí Unida (AIU), el grupo confesional chiíta que logró un 48% de los votos en las elecciones del 30 de enero, presentó ayer como candidato para la jefatura del Gobierno iraquí a Ibrahim Jafari.
Un portavoz de la AIU, Abdelkarim al Anizi, dijo que Jafari, actual vicepresidente saliente, ha sido el candidato de consenso elegido por la coalición, poniendo fin a las conjeturas sobre los distintos candidatos dentro de la AIU que pugnaban por el puesto de primer ministro.
Según al Anizi, "todos los partidos y tendencias dentro de AIU" han acordado designar al doctor Ibrahim Jafari, aunque aclaró que la proclamación oficial no se hará hasta dentro de unos días.
Al Anizi dijo que los demás nombres dentro de la AIU que acariciaban el puesto de primer ministro (el ex favorito del Pentágono estadounidense, Ahmed Chalabi, el científico Husein al Charistani y el ministro saliente de Economía Adel Abdulmahdi) "también apoyan la designación de Jafari".
Dirigente del partido Al Dawa, muy popular entre las capas chiitas urbanas, Jafari tiene grandes posibilidades de convertirse en primer ministro, puesto que los diputados de la AIU, una vez que hoy se proclamen los resultados finales, podrían tener la mayoría absoluta en el parlamento de 275 escaños.
PERSECUCION. El partido Al Dawa, uno de los más perseguidos durante la época de Saddam Hussein, fue creado en 1957 en Nayaf (ciudad santa de los chiíes) por un grupo de clérigos chiítas.
Al Dawa fue, junto al partido comunista, uno de los más combativos, y por esa razón también uno de los que con más saña persiguió el régimen de Saddam, y según las cifras del propio Jafari, 124.000 militantes de Al Dawa murieron en la represión, a los que hay que sumar otros miles de detenidos y torturados. Ibrahim Jafari, médico de formación, vivió 23 años de exilio durante la era de Saddam, la mayor parte del tiempo en Londres, y volvió a poco de caer el régimen. Desde entonces, ha ocupado cargos en los dos Gobiernos transitorios.
En una entrevista a poco de su vuelta a Bagdad, Jafari aseguraba que tanto él como su partido eran partidario de una sociedad "pluralista, con cabida para todas las tendencias, nacionalidades y religiones, a las que no podemos negar sus derechos".
Sobrio y tranquilo, Jaafari se mostró conciliador con los sunitas y logró ganarse su respeto.
Sobre el terreno, en las últimas 24 horas murieron seis iraquíes en ataques de los rebeldes en Bagdad y al norte de la capital.