Ningún molá queda atrás

El The Wall Street Journal publicó un artículo en verdad alarmante desde Irán en su primera plana, el martes pasado. El artículo explicaba cómo los molás en Teherán —quienes actualmente están nadando en dinero gracias a los elevados precios del crudo— en vez de suplicarles a los inversionistas extranjeros que vengan a Irán, actualmente están evitando de manera deliberada a algunos de ellos.

El Wall Street citó las palabras de Alí Ansari, especialista iraní por la Universidad de St. Andrews, en Escocia, cuando dijo que los analistas habían estado escribiendo en los últimos diez años con respecto a la necesidad que tiene Irán de una reforma económica. "De hecho, la situación es peor ahora", destacó Ansari. "Todos ellos tienen este dinero debido al elevado precio del petróleo, y no necesitan hacer nada en cuanto a reformar la economía".

De hecho, agregó el Journal, los conservadores se están sintiendo incluso más envalentonados para argumentar que con los elevados precios del crudo, Irán no necesita de la inversión de capital por parte de Occidente y debería sentirse "libre de emprender su programa de energía nuclear sin interferencias".

Al negarse inflexiblemente a hacer cualquier cosa por mejorar la conservación de energía en Estados Unidos, o introducir gradualmente un impuesto de un dólar por cada galón de gasolina sobre los motoristas estadounidenses, o exigir mayor rendimiento de combustible por parte de los fabricantes de automóviles en Detroit, o al desarrollo de un programa intensivo sobre recursos renovables de energía, el equipo de Bush está financiando ambas partes de la lucha en contra del terrorismo. Nosotros estamos financiando a las fuerzas armadas de Estados Unidos con los impuestos que pagamos en dólares, y mediante nuestro desmedido uso de energía, estamos generando una enorme profusión de ingresos para Arabia Saudita, Irán y Sudán, donde el dinero se usa para aislar a los regímenes de cualquier presión para que abran sus economías, liberen a sus mujeres o modernicen sus escuelas, y donde más bien termina financiando las madrazas, mezquitas y milicianos terroristas.

La estrategia neoconservadora pudiera haber sido necesaria para disparar la reforma en Irak y el mundo árabe en general, pero aún no es suficiente a menos que se le dé seguimiento con lo que yo denomino una estrategia "neoverde".

Como neoverde, yo creo que una combinación de ambientalismo con geopolítica es la estrategia de mayor moralidad y realismo que Estados Unidos podría emprender hoy día. Imagine si el Presidente George W. Bush usara su púlpito belicoso y su capital político para centrar a la nación en una marcada reducción de energía y en acoger de buena gana un impuesto sobre la gasolina.

¿Que lograría eso? Lograría una reforma en algunos de los peores regímenes del mundo, desde Teherán hasta Moscú. Reduciría las probabilidades de que Estados Unidos y China vayan a tener una lucha mundial a causa del petróleo —que es hacia donde nos estamos dirigiendo. Lo arriba mencionado nos ayudaría a fortalecer el dólar y reducir el actual déficit contable mediante la importación de menos crudo. Además, reduciría el cambio climático más que cualquier elemento contenido en el Protocolo de Kyoto. Asimismo, eso mejoraría considerablemente la estatura de Estados Unidos en el mundo al convertirnos en buenos ciudadanos globales.

Tristemente, el equipo del Presidente Bush ni siquiera desea considerarlo. Prefiere los misiles crucero por encima de los controles de velocidad crucero. Necesitamos un movimiento de las bases populares. ¿Dónde están los universitarios hoy día? Me gustaría ver a cada campus en Estados Unidos exigiendo que su consejo de fiduciarios deje de invertir en todas las empresas estadounidenses dedicadas a la fabricación de automóviles hasta que éstas mejoren sus normas de rendimiento del combustible.

Pero, no, Bush tiene un proyecto mejor: pedir prestado otro billón de dólares, lo cual nos volverá proporcionalmente más dependientes de países como China y Arabia Saudita, que poseen nuestra deuda —para que así quizás obtengas, si haces todo bien y vives durante el tiempo suficiente, unos cuantos dólares más de tu cuenta del Seguro Social.

Las prioridades del Presidente son una locura total.

© The New York Times News Service

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