TOKIO | EFE
Tras una espera de más de siete años, el Protocolo de Kyoto para combatir el recalentamiento del planeta entrará hoy en vigor con una ceremonia cargada de simbolismo y esperanza, en la ciudad japonesa donde fue concebido.
El acto se celebrará en el mismo centro de conferencias de la antigua capital nipona donde el 11 de diciembre de 1997 más de un centenar de países se comprometieron a reducir las emisiones de gases causantes del calentamiento global.
El optimismo que se percibía entonces ha quedado rebajado por las retiradas de Estados Unidos, China y la India, tres de las naciones más contaminantes del mundo.
El ministro japonés de Asuntos Exteriores, Nobutaka Machimura, afirmó ayer que Japón "seguirá instando" a esos tres países a que suscriban el pacto ecológico internacional.
IDAS Y VENIDAS. Estados Unidos firmó el Protocolo pero decidió no ratificarlo en 2001 por los supuestos daños que iba a acarrear su cumplimiento a la economía del país. El presidente estadounidense, George W. Bush, se limitó entonces a prometer que apoyaría las reducciones de gases únicamente mediante la acciones voluntarias y el desarrollo de nuevas tecnologías. La Casa Blanca también se muestra contraria a que a países, como precisamente China o la India, por hallarse en desarrollo, no se les exija el recorte de emisiones de gases.
Así, la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto se retrasó durante años, enfangado en negociaciones interminables y ratificaciones que no llegaban.
Para que el pacto se convirtiera en jurídicamente obligatorio para los países suscriptores tenía que ser ratificado por un número de naciones industrializadas que al menos generasen el 55 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono. Hubo que esperar hasta la sorpresiva decisión de Rusia (17,4 de las emisiones) en noviembre pasado para que se produjera el definitivo espaldarazo para el Protocolo.
El ministro argentino de Salud y Medioambiente, Ginés González García, quien presidirá hoy la ceremonia en Kyoto, restó importancia a los obstáculos que ha tenido el documento para entrar en vigor, y sostuvo que lo importante es que desde ahora "se trabaja- rá con una responsabilidad compartida".
Contaminación podría generar vida marina
WASHINGTON
La contaminación atmosférica, que podría hacer de 2005 el año más caluroso de los últimos dos siglos, es uno de los factores principales del aumento de vida microscópica en los océanos, según un estudio del Instituto de Tecnología de Georgia, que señala que existe una sorprendente relación entre los niveles de contaminación y el desarrollo del plancton en los océanos.
Esos organismos son los que realizan alrededor de la mitad de la fotosíntesis en el planeta y eliminan enormes cantidades del dióxido de carbono en la at- mósfera.
Según William Chameides, director de la investigación, la conclusión final constituye una paradoja: por una parte, la contaminación es nociva en la atmósfera y, por otra, ayuda en el desarrollo de cierto tipo de vida.
"Parece que la receta de agregar contaminación al polvo proveniente de Asia puede en realidad aumentar la productividad oceánica y, con ello, sacar dióxido de carbono de la atmósfera y reducir el calentamiento global" señaló.
"Por ello, los actuales planes chinos para reducir las emisiones de dióxido sulfúrico, que tendrán efectos beneficios en el ambiente y la salud de la población, podrían exacerbar el calentamiento global", añadió Chameides.
Precisamente esta semana, un organismo de la NASA pronosticó que 2005 podría ser uno de los años más calurosos de los últimos dos siglos debido a la contaminación y a un debilitamiento del fenómeno de "El Niño".
Claves
El protocolo de Kyoto es el más estricto de los cerca de 250 acuerdos mundiales sobre el medio ambiente.
Concluido el 11 de diciembre de 1997 en Kyoto (Japón), impone la reducción de las emisiones de seis gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento del planeta: el CO2 (gas carbónico o dióxido de carbono), CH4 (metano), protóxido de nitrógeno (N20) y tres gases fluorados (HFC, PFC, SF6).
Las reducciones varían dependiendo de los países industrializados: -6% para Japón y Canadá, 0% para Rusia, -8% para 15 de países de la Unión Europea, que se desglosa: -21% para Alemania, -12,5% Gran Bretaña, -6,5% Italia, 0% Francia, +15% España).
Estas reducciones, que en ningún caso serán sencillas, se calcularán sobre la media 2008-2012, en comparación a 1990.
El tratado obliga a disminuir el uso de energías fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas, que representan el 80% de estas emisiones.