CAGLIARI, Italia
Cinco españoles heridos a bordo del crucero "Gran Voyager" durante una tormenta en el mar Mediterráneo desembarcaron ayer en el puerto italiano de Cagliari (Cerdeña) y fueron llevados a un hospital; sufrieron diversas fracturas a raíz del fuerte oleaje que azotó a la embarcación, que viajaba de Túnez a Barcelona.
El transatlántico, al cual se le averiaron los motores, se encontró en dificultades entre las Baleares y Cerdeña. En la zona soplaban vientos de más de 100 kilómetros por hora y había olas de entre ocho y diez metros. Una ola destrozó una mampara de vidrio en la cubierta del navío y el agua que penetró por allí dañó el sistema eléctrico; tres de los cuatro motores de la nave quedaron inutilizados.
Dos aviones franceses, uno de la Marina militar y otro de la Aduana, llegaron a la zona para rescatar el buque, y una nave cisterna británica que no estaba muy lejos se desvió para auxiliar al "Voyager".
En la nave se encontraban 317 tripulantes y 474 pasajeros, que debieron permanecer en todo momento en una sala, sin posibilidad de irse a su camarote, salvo para ir a buscar las maletas cuando estaban cerca del puerto de Cagliari.
Numerosos vuelos charters ya aterrizaron en el aeropuerto de la capital de la isla de Cerdeña para trasladar a los pasajeros, casi todos españoles, de regreso a su país.
Los equipos de socorro permitieron también descender del buque a dos mujeres embarazadas, mientras que el resto de los pasajeros debe esperar que los equipos médicos que subieron a bordo concluyan los chequeos a los viajeros, unos veinte, que presentan contusiones. ANSA