Unott reclamó que se aclare el homicidio de Edward Cal

| Aunque la Policía de Canelones continúa analizando pistas, ninguna ha permitido identificar al homicida

Pasaron dos meses del asesinato de Edward Cal, un conductor de la empresa Raincoop, y el caso aún no está aclarado. La Policía todavía no sabe quién es el asesino que le robó la recaudación del día, lo ejecutó con un tiro en la nuca y lo abandonó muerto dentro del ómnibus en una calle de El Pinar. Ayer integrantes de la Unión Nacional de Obreros y Trabajadores del Transporte (Unott), marcharon desde la terminal de Portones hasta la Comisaría 27, pidiendo que éste y otros tres casos similares aún no resueltos se concluyan.

La investigación policial en torno a este hecho no ha avanzado. Consultas realizadas por El País a la Dirección de Investigaciones de Canelones permitieron saber que diariamente los investigadores reciben datos relativos al caso, pero ninguno ha configurado pistas que permitan identificar al autor del crimen.

IMPUNES. En 2004 hubo cuatro asesinatos a trabajadores del transporte. Tienen una sola coincidencia: ninguno fue aclarado. Además de Cal, Arturo Silveira, que trabajaba en la empresa Ucot, fue asesinado mientras manejaba un ómnibus. Al taxista Julio Benítez le sucedió lo mismo hace cinco meses: lo asaltaron y lo mataron mientras trabajaba. También, hace siete meses, Gerardo Rizzolo fue asesinado mientras conducía un taxi.

MARCHA. La marcha partió a las 10 de la mañana desde la terminal de Portones, con alrededor de 30 coches de las distintas cooperativas de transporte.

El ómnibus que encabezó la movilización transportó a los familiares y amigos de Edward Cal. Se diferenció del resto por tener fotos de Cal pegadas en las ventanas, carteles que pedían "justicia" y otros que lo recordaban: "Gran compañero", "trabajador responsable", "Padre de una hermosa familia", decían algunos de los mensajes.

La movilización fue lenta. Durante el camino, los compañeros de Cal se ocuparon de tirar volantes y comunicar a la población el motivo de su movilización.

"Los asaltos son cosas de todos los días y en todas las empresas", dijo un transportista que desde hace 10 años es guarda de Raincoop. "Este último fin de semana hubo dos o tres robos", agregó. "Lo que pasa es que no son noticia. Si no hay muertos, es como si no pasara nada", dijo otro que venía en el mismo ómnibus.

PROCLAMA. Una hora después de haber salido, la marcha llegó a El Pinar. Los 30 ómnibus se estacionaron frente a la Comisaría 27, que corresponde a la jurisdicción donde sucedió el hecho o al menos donde apareció el cuerpo de Edward Cal.

Los compañeros, los familiares y los amigos de Cal se colocaron frente a la Comisaría.

En ese lugar, Marcos Lombardi — en representación de los trabajadores de Unott —, leyó una proclama pidiendo que la policía resuelva éste y los otros casos que permanecen "impunes".

"Seguiremos luchando y denunciando hasta que estos crímenes se aclaren y estos hechos dejen de ocurrir", dijo. "Hemos agotado los mecanismos de conversaciones. No nos vamos a resignar, pero tampoco vamos a entrar a conversar con nadie. Es tiempo de que actúen", agregó.

BRONCA. Los presentes escucharon atentamente la proclama. Nadie interrupió a Lombardi y hubo un aplauso cuando terminó. Pero ningún policía de la Comisaría estuvo escuchando. "Ni bola. Nadie dice nada", dijo uno de los manifestantes.

Hubo familiares no toleraron la situación; lloraban desconsoladamente. La madre de Cal era de las más afectadas. Sus hermanos y su hermana también. Sus amigos también. Uno de los presentes no toleró la situación y comenzó cánticos contra la Policía. Otros lo acompañaron pidiendo "justicia".

Hubo un intento por entrar a la Comisaría, pero otros lo detuvieron. No pasó a mayores.

Después, muy lentamente, volvieron a sus coches y hacia Montevideo. Terminaron la marcha en el Palacio Legislativo.

INVESTIGACION. La indagatoria que procura identificar al asesino de Edward Cal ha avanzado poco y nada. Los investigadores del Departamento de Homicidios de Canelones no descartan, en principio, ninguna pista o hipótesis.

Informaciones anónimas, llamadas telefónicas, notas, todo es analizado y evaluado por los investigadores policiales.

Fue precisamente una llamada telefónica la que alertó a la comisaría de El Pinar acerca del crimen en la noche del 15 de diciembre.

Desde entonces las actuaciones policiales debieron procesar múltiples pistas, en algún momento se pensó en la posibilidad de que un policía o ex policía hubiese sido el autor del hecho debido a que el arma utilizada fue una pistola 9 milímetros.

Se llegó a elaborar un identi kit y la Policía realizó dos allanamientos, incluso se detuvo a un individuo, pero luego recobró su libertad por falta de pruebas.

Datos

Edward Cal (26), chofer de Raincoop, fue reducido por uno o más rapiñeros tras arribar al destino de la línea 221, situado en Solymar.

Su cuerpo apareció en una calle prácticamente deshabitada de El Pinar.

Se estima que lo mataron en otro lugar.

La Policía de Canelones presume que el o los matadores viven en ese balneario.

Dos allanamientos realizados el viernes 17 de diciembre en Montevideo por policías de Canelones no arrojaron datos de relevancia.

Se buscó a una persona mayor de edad que fue llevada al Juzgado de la Costa, pero el juez Eduardo Pereira no encontró pruebas que pudieran incriminarlo. El mismo día recuperó su libertad.

Con los residentes de la zona donde sucedió el crimen, que oyeron detonaciones o vieron el ómnibus, los investigadores hablan prácticamente a diario en busca de elementos que arrojen más pistas sobre las que se trabaja intensamente.

Con los datos proporcionados por testigos la Policía diseñó un identi kit del sospechoso, elemento con el que se trabaja aún.

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