NUEVA YORK
Carina Perelli, la uruguaya que lidera la Agencia de la ONU para asesoramiento Electoral, destacó la gran afluencia de votantes y el éxito que significó para su organización las primeras elecciones democrá- ticas celebradas en la historia de Irak.
Según Perelli, hubieron tres momentos mientras seguía los reportes desde Bagdad cuando sintió que la afluencia de votantes en Irak iba a superar las predicciones de los escépticos
"Las primeras fueron las filas de votación en Mosul", explica. "Porque Mosul ha sido uno de los lugares más castigados de Irak en cuanto a intimidación de trabajadores electorales. El hecho de que la gente en Mosul estuviesen en línea aguardando para votar bajo semejantes condiciones era prueba de que la participación iba a ser alta".
En las horas inmediatamente posteriores, afirma, hubieron otros dos hechos que reforzaron esa sensación.
"Uno fueron los reportes de nuestra gente en el terreno, que informaban que cuando ocurría algún incidente violento en la fila la gente se alejaba, pero una vez estabilizada la situación regresaban a la fila" sostiene.
La otra señal fue la evidencia de que en al menos dos atentados suicidas, la gente terminó escupiendo sobre los cuerpos de los terroristas.
"En Oriente Medio esto es una señal muy muy fuerte de repulsión", dice Perelli, "y cuando escuché sobre eso pensé que ‘esto se está transformando en una costumbre’".
ORGULLO. Afirmó que no estaba en condiciones de hacer ningún pronunciamiento oficial sobre las criticas de que la misión electoral de la ONU estaba inadecuadamente preparada, mas allá de elogiar orgullosamente la labor de sus trabajadores en Irak.
Por detrás de su voz se escuchaban los gritos y festejos de sus funcionarios, y Perelli debió interrumpir la entrevista para cerrar la puerta. "Mi gente está sobreexcitada, no han dormido en toda la noche", explicó.
Perelli afirmó que como en otras elecciones que ha trabajado siempre termina recibiendo una gran inspiración de los propios votantes.
"No es sólo enfrentar tus miedos y tus esperanzas", dice, "sino el hecho de salir a las calles, ir a los centros de votación, ver como los centros son atacados, y después tener que duplicar el coraje para volver y esperar en fila para votar. Es un ejercicio asombroso de soberanía".
The New York Times