BAGDAD | AP y ANSA
El presidente interino de Irak dijo ayer que sería "totalmente descabellado" pedir que salgan ahora del país las fuerzas extranjeras, aunque admitió que algunos efectivos militares podrían retirarse al finalizar el año.
Por otra parte, las autoridades comenzaron la segunda etapa del conteo de los votos de las elecciones nacionales del domingo, mientras se estudia la formación de un gobierno que pueda enfrentar la insurgencia.
Pese a dispersos enfrentamientos en zonas rebeldes a través del país, Irak reabrió sus fronteras ayer y fueron reanudados vuelos comerciales desde el aeropuerto internacional de Bagdad mientras las autoridades disminuían las restricciones impuestas para proteger a los votantes durante el fin de semana.
En Bagdad, unos 200 empleados de la Comisión Electoral Independiente iniciaron la segunda y posiblemente final etapa del conteo de sufragios.
Los comicios del domingo, que se efectuaron sin que los insurgentes lanzaran ataques catastróficos, aumentaron las esperanzas de que un nuevo gobierno iraquí podría asumir más responsabilidad por su seguridad, acelerando el momento en que puedan abandonar el país los 170.000 soldados de Estados Unidos y de la coalición aliada.
EXITO. El éxito de los comicios fue empañado por una baja asistencia a las urnas de los árabes sunitas.
Durante una conferencia de prensa, el presidente Ghazi al-Yauer fue preguntado si la presencia de soldados extranjeros podría alentar la insurrección sunita.
"Sería totalmente descabellado pedir que los soldados abandonen (el país) en medio de este caos y este vacío de poder", dijo al-Yauer, un árabe sunita.
Indicó que los soldados de otros países deben abandonar Irak sólo después que puedan crearse fuerzas de seguridad locales, mejore la situación de seguridad y algunos bolsones terroristas sean eliminados.
"Para fines de este año, veremos que la cifra de soldados extranjeros disminuirá", señaló el presidente.
"Hubo algunos errores" durante la ocupación, añadió, "pero, para ser justos ... pienso que en conjunto, todo fue positivo" y "la contribución de los soldados extranjeros ... valió la pena".
En tanto, las Brigadas de los Mujaheddin de Irak, un grupo poco conocido, anunció ayer en un sitio de Internet que secuestró a un soldado estadounidense, y amenazó con asesinarlo en 71 horas si no son liberados los prisioneros iraquíes.
HEROES. "Nosotros, héroes de las Brigadas de los Mujaheddin de Irak, capturamos a un soldado estadounidense, John Adam, después de haber matado a un número de compañeros ... Lo degollaremos si nuestros detenidos no son liberados en 72 horas, a partir de la publicación de este comunicado en Internet", afirmó el texto difundido ayer.
En el sitio de Internet Al Islah aparece la foto de un soldado negro, que viste un mameluco y es amenazado a su izquierda con un fusil ametralladora.
El soldado está sentado con las manos atadas detrás de su espalda y está apoyado sobre un estandarte negro, que sobre la cabeza del rehén tiene un círculo blanco y la inscripción en árabe: "No existe otro Dios que no sea Allah, y Mahoma es su profeta".
Victoria
La alianza chiita se atribuyó ayer una "victoria arrolladora" en las elecciones del domingo en Irak e invitó a los sunitas a participar del futuro del país.
La Alianza de los Iraquíes Unidos, que llevó a 228 candidatos, la mayoría de ellos chiitas, "consiguió una victoria arrolladora", dijo Abdul Aziz al Hakim, el religioso que conduce esa coalición política.
"Sabemos que la mayor parte de los votos fueron para nuestra lista", agregó Hakim, cuya alianza fue respaldada por el gran ayatolla Ali Sistani, líder espiritual chiita en Irak.
Hakim sostuvo que no quiere marginar ninguna etnia o grupo religioso y que su alianza está analizando la posibilidad de formar una coalición con el bloque kurdo.
El dirigente sunita Adnan Pachachi dijo ayer que todas las etnias y grupos religiosos deben formar parte del diálogo por la Constitución.