Las futuras autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca consideran que los cultivos genéticamente modificados, comúnmente denominados transgénicos, plantean un "problema económico" y de "soberanía", pero no están en contra de los mismos porque "decir los transgénicos sí o los transgénicos no es una simplificación", dijo quien será subsecretario de la cartera, el Ing. Agr. Ernesto Agazzi.
En una entrevista concedida a la agencia AFP, Agazzi señaló que "la transgenia es una tecnología" y "no se puede decir tecnología sí, tecnología no", recordando que "toda la insulina que se consume hoy en el mundo, toda, es transgénica" por lo que "no podemos decir que estamos en contra de los transgénicos".
Quien secundará a José Mujica en el MGAP manifestó que la de los transgénicos, "como cualquier tecnología, tiene cosas que son buenas, tiene cosas que son malas, tiene cosas que hay que ver, que hay que analizar", indicó.
Agazzi entiende que "el problema más importante de la transgenia es económico, en el sentido de que las grandes compañías se han apropiado de la tecnología genética para producir semillas que nos obligan o nos conducen a ser sus consumidores. Eso es lo peor de la transgénesis", pues "Uruguay no lo puede producir".
En tal sentido, explicó que "cuando pagamos cada semilla de ésas, lo que estamos pagando es el conocimiento, no es la semilla. La discusión es la soberanía, es decir si los agricultores pueden producir sus semillas, o si se las tienen que comprar a las multinacionales", dijo.
"Además de la propiedad intelectual y de cobrarle el precio de la semilla por ser los dueños de la creación, ahora les quieren cobrar por el grano que salió de esa semilla también. Las transnacionales son un barril sin fondo", se quejó Agazzi.
El futuro viceministro destacó que en Uruguay es legal que los agricultores saquen semillas de una semilla transgénica para cultivar. "Acá, eso es legal. En Europa es ilegal", dijo.
Los organismos genéticamente modificados "también tienen problemas biológicos, que hay que analizarlos. Pensamos que los transgénicos hay que estudiarlos uno por uno", indicó, estableciendo que "hay transgénicos que en realidad no son tan dañinos para el medio ambiente en tanto hay otros que son dañinos". Entre los dañinos citó al MON 810 para el maíz, que es una combinación genética e insecticida, "porque eso tiene efectos en otras cosas. Y unos tejidos de plantas, que son insecticidas ¿cómo son para nosotros?", inquirió.
Agregó, por último, que "en cambio la soja nos parece que es una cosa diferente. No es dañina para la salud humana, porque si no la mitad del planeta se hubiera muerto, que está consumiendo aceite de soja mayoritariamente y de soja transgénica", concluyó.