Los buenos pagadores

HAY quienes sostienen que no es buen negocio pagar puntualmente los impuestos o tributos nacionales o municipales, ni aún cumplir regularmente las obligaciones fiscales que se mantengan con cualquier otra empresa u oficina recaudadora del Estado.

Tal vez tengan razón, ya que, por lo general, los que terminan siendo beneficiados son los morosos o malos pagadores, a los cuales les aparece cada tanto tiempo un Hada Madrina que los exonera de recargos o intereses o les reduce el monto de lo adeudado, mientras que los que pagaron mes a mes o ejercicio tras ejercicio, se consideran tratados como los tontos de la película.

Hay ejemplos para todos los gustos.

CON carácter general, puede recordarse, entre otras, la llamada Ley de Reactivación Económica de octubre del 2002 donde sólo se establecieron facilidades de pago para los contribuyentes que adeudaran impuestos vencidos hasta el 5 de agosto de ese año, perdonando la totalidad de multas y recargos.

Entrando a lo particular, corresponde otorgar al Banco Hipotecario la cucarda de los dispensadores de gracia, teniendo presente que en algún momento llegó a reducir hasta el 40% lo debido por quienes se encontraban atrasados y que a fines del año pasado evaluaba "perdonar" los intereses por mora y las multas que mantenían impagas alrededor de 16.000 deudores. De los que se encontraban al día nadie se acordó para nada, como si estar al día fuera una obligación y el deber, una fuente de beneficios.

OTRO caso lo proporciona el Impuesto de Enseñanza Primaria. En el año 2003 se presentó un proyecto de ley tendiente a facilitar que se pusieran al día numerosos deudores, en donde se establecía que quienes tuvieren ejercicios pendientes y los abonaren dentro de un plazo de sesenta días, serían liberados de recargos y multas, agregando que a los contribuyentes que se encontraren al día con el pago del tributo se los exoneraría de una cuota en la anualidad. Lo que estaba bien.

Sin embargo, una vez aprobada por el Parlamento, al Poder Ejecutivo se le ocurrió vetarla, remitiendo otro proyecto sustitutivo que terminó siendo la ley No. 17.845 de 21 de octubre de 2004 donde se declaró prescripto el derecho al cobro de los ejercicios con más de cinco años de antigüedad, agregando que los recargos vigentes se perdonarán parcialmente mientras las deudas podrían cancelarse a través de convenios en doce cuotas, en un beneficio que se extendió también a aquellos que se encontraban en etapa de ejecución judicial. De los que habían pagado regularmente durante toda su vida (la del tributo) tampoco nadie se acordó.

EL otro Premio Mayor debe adjudicársele a la Intendencia Municipal de Montevideo. En algún momento, —junio del 2002—, a un Edil frenteamplista se le ocurrió promover la creación de una Comisión Especial de Quitas y Esperas con el cometido de estudiar "caso por caso" la situación de los contribuyentes del departamento y determinar si se eliminaban o no los recargos por mora y eventualmente su disminución. Además de la eventual dependencia política que significaba crear una Comisión con tales facultades, era infamante establecer un relacionamiento de esa especie entre unos llamados a otorgar individualmente donaciones y otros, destinados a recibirlas.

Al margen de esa idea, por decreto de la Junta Departamental de 19 de agosto de 2004, se facultó a la Intendencia a establecer un régimen de bonificaciones en las deudas generadas, el que podía alcanzar al 40 o al 50% o llegar incluso hasta el 60%. Los beneméritos contribuyentes que se encontraban al día resultaron agraciados con dos entradas para ir a ver un espectáculo de la Comedia Nacional, —el costo es de unos modestos $ 60—, dejándolos en manos del azar al organizar unos tortuosos sorteos donde deben coincidir los últimos cuatro o cinco números de la cuenta corriente individual con el primer premio de la última lotería, de los meses pares además. Con la discriminación de que a los malos pagadores se los amparó desde setiembre del 2004 y la vigencia de los beneficios que correspondían a los buenos pagadores se dilataron hasta febrero de 2005.

A ello debe agregarse el insólito fundamento teórico proporcionado por el Director del Departamento de Recursos Financieros para quien premiar a los buenos pagadores tiene un costo "muy alto". Olvida que si todos, o incluso un alto porcentaje de contribuyentes, dejara de pagar esperando ampararse en los beneficios que pudieran otorgarse a los morosos, el costo va a ser más alto.

POR todas esas consideraciones debe recibirse como una buena iniciativa la propuesta del Edil nacionalista Osvaldo Abi Saab por la que se otorga un descuento del 20% a los contribuyentes que se encuentren al día con sus cuotas, a lo que se agrega otro descuento a los propietarios de automóviles empadronados en el interior y que circulan por Montevideo, estimulando que los transfieran a la capital. "Siempre estamos premiando al mal pagador" dijo. Y tiene razón.

Es de esperar que, al menos, este proyecto prospere.

Sobre atrevimientos

Los cables han informado que en Inglaterra las autoridades no permitieron que un aviso comercial hiciera referencia a Sir Winston Churchill, agregando a su nombre el adjetivo de "gordinflón". La resolución de impedir este tratamiento poco serio de una de las grandes figuras en la historia inglesa es de total recibo. Y salvando las distancias en cuanto a los personajes —no hay comparaciones con Churchill— bien podría disponerse por parte de las autoridades uruguayas la prohibición, lisa y llana, de insultar a cualquier autoridad de gobierno a través de pasacalles como el que ahora está colgado frente al Ministerio de Economía. Realmente es lamentable que algunas personas, que aparentemente son o se dicen representativas de gremios o sindicatos, actúen de manera tan poco feliz, olvidando que cada persona para merecer respeto de otra, tiene que empezar ella a respetar.

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