Maroñas iluminado

Son 400 focos a lo largo de la pista principal, con una inversión de 750 mil dólares, que ya se encuentran listos para iniciar la temporada nocturna de carreras en el Hipódromo de Maroñas. La empresa Hípica Rioplatense, desde que se hizo cargo del abandonado circo de Ituzaingó en junio de 2003, no ha detenido en ningún momento su formidable empuje por transformarlo en un referente del turf continental y, digno es reconocerlo, lo ha logrado con creces.

No solo las instalaciones han sido hermosamente remozadas y se les ha dotado de comodidades y atractivos, sino que permanentemente se incorporan nuevos elementos para satisfacción de un público creciente, que se siente orgulloso de la obra. Y más cuando la ven difundida a través de cadenas internacionales de televisión, que se han visto atraídas también por esta nueva realidad.

Las jornadas de principios de enero, con el Gran Premio "José Pedro Ramírez" como atracción principal, fueron un éxito rotundo, con tribunas colmadas de público que desafió el fuerte calor de la tarde. Fueron muchísimos uruguayos, pero también hubo extranjeros, turistas, que quisieron conocer la moderna versión del Hipódromo y se retiraron sorprendidos por su modernidad y satisfechos por sus servicios.

Ahora es el turno de las "nocturnas"; algo novedoso y que promete un espectáculo maravilloso para las noches montevideanas. Lástima que, pese a todos los reclamos, las autoridades nacionales y municipales han permanecido ajenas a sus responsabilidades y las obras a las que se habían comprometido en los alrededores del Hipódromo nunca se han concretado.

El arreglo de los accesos por Centenario, la iluminación de las ocho manzanas aledañas al escenario, la limpieza de un arroyo contiguo a una policlínica, la presencia invicta de peligrosos asentamientos en su alrededor, no han sido encarados y son solo promesas que por desidia o negligencia de quienes tienen que solucionarlos, jamás han sido solucionados.

Muchas reflexiones entre el empuje privado y la inercia pública, podrían hacerse. Pero hoy, no vienen al caso. Solo corresponde destacar la magnitud de la nueva obra y lo que ella significa como punto de atracción para Montevideo. Arana, por lo menos, podría dar las gracias.

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