Se lo ha definido como "un ‘techno-thriller’ de la postmodernidad". También se ha dicho que Demonlover, film francés dirigido por Olivier Assayas que se estrena mañana en Cinemateca 18, en el marco del proyecto Viva la Diferencia, que era "vistoso" y "llamativo" en su manera de narrar la historia de un grupo de mujeres ejecutivas que compiten por el control de una nueva tecnología ‘porno’ de Internet en tercera dimensión, incluyendo un sitio que proporciona acceso a auténtico sufrimiento y muerte.
Al igual que en su anterior Los destinos sentimentales, aunque con importantes diferencias de ambientación y hasta de actitud moral, el director Assayas proporciona un acercamiento a las rivalidades y los conflictos internos de un universo empresarial. Una de las diferencias radica que en esta lucha corporativa de última generación no hay valores ni escrúpulos.
Assayas ubica su acción en un ambiente de oficinas elegantes, hoteles internacionales y aviones privados donde se habla, indistintamente, en francés, inglés y japonés. Durante un rato, incluso, el espectador no tiene conciencia del repelente negocio al que se dedican sus personajes, aunque luego debe hacer frente a algunas realidades desagradables. Ha podido señalarse que no corresponde entender el asunto en términos realistas, plano en el cual la suspensión de la incredulidad podría recibir algunas sacudidas, sino como el empeño en construir un universo visual sugestivo, poblado de hermosas mujeres, ropa interior seductora, decorados espectaculares, algo de sexo y gente que deambula enérgicamente por pasillos y corredores mientras conspira con otra gente. Los personajes nunca dejan de actuar como ejecutivas "normales" aunque su negocio se basa el la tortura humana, en lo que debe ser entendido como una de las varias ironías acerca del universo que retrata o inventa. Hay incluso una vuelta de tuerca final que acentúa un perfil sarcástico para todo el asunto.
DIRECTOR. El resultado puede ser otro giro en la carrera del director Assayas, antiguo crítico de Cahiers du Cinéma, enamorado del cine como herramienta autónoma de expresión, cineasta a la ves personal y ecléctico. De acuerdo a una tradición muy francesa que cabe hacer retroceder, por lo menos, hasta los tiempos de la Nouvelle Vague, Assayas comenzó opinando sobre el cine ajeno antes de hacer el propio, y como realizador ha exhibido una amplitud de criterios que le permitió hacer Los destinos sentimentales, que era una sólida adaptación literaria, "académica" si se quiere, que se las arreglaba empero para inscribir la trayectoria individual de sus personajes en un contexto social e histórico examinado con cierto esmero, pero también la reflexión cinéfila y casi experimental de Irma Vep, que se introducía en los laberintos de la verdad y la ficción. exploraba las posibilidades e imposibilidades de la herramienta audiovisual y homenajeaba a su mujer Maggie Cheung. Ultimamente ha terminado Clean, que recibió igualmente elogios.