OTTAWA | AFP
Un tercer caso de mal de la vaca loca fue detectado en Canadá y, por primera vez, el animal nació luego de 1997, cuando se prohibió alimentar al ganado con harinas de origen animal y es de raza carnicera, anunció ayer martes la Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos (ACIA).
El anuncio se produjo cuando Estados Unidos, principal socio comercial de Canadá, se disponía a levantar por completo a partir de marzo el embargo sobre el ganado canadiense decretado en mayo de 2003, cuando se descubrió el primer caso.
En Washington, el Departamento de Agricultura anunció que enviará rápidamente expertos a Canadá y esperará a conocer sus conclusiones antes de pronunciarse definitivamente sobre el levantamiento del embargo.
"Mantenemos nuestra confianza en las medidas de salud pública implementadas en Canadá para prevenir la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB)", afirmó el jefe de los servicios de inspección veterinaria del organismo, Ron DeHaven, en el comunicado que anunció el envío de un equipo técnico.
Agregó que "el resultado de nuestra investigación y análisis servirán para proceder a la evaluación de las próximas etapas concernientes a la reglamentación de riesgo animal".
DE ALBERTA. Como las dos anteriores, la vaca infectada pertenece a un rebaño de la provincia de Alberta (oeste). Nació en marzo de 1998 y fue descubierta en el marco del programa nacional de detección que permitió evaluar en 2004 a más de 22.000 animales.
En un comunicado, la ACIA subrayó que ninguna parte de este animal entró en la cadena alimentaria humana o animal.
Según las informaciones preliminares, la causa más probable de infección de este animal sería por alimentos producidos antes de la prohibición referida a la comida para el ganado, en 1997, agregó.
El organismo informó que realiza una investigación para determinar con qué habría sido alimentado el animal durante los primeros años de su vida y la fuente de aprovisionamiento.
El gobierno de Canadá sigue creyendo que la prohibición de alimentar a rumiantes con materias provenientes de rumiantes, en vigor desde 1997, "limitó la propagación de la EEB y sigue haciéndolo", insistió la agencia.
CONFIANZA. Más tarde, en conferencia de prensa, las autoridades canadienses reafirmaron su confianza en su programa de erradicación de la enfermedad. "En esta región del mundo sigue existiendo un nivel bajo de ESB", afirmó Brian Evans, veterinario jefe de la ACIA.
Por su parte, el ministro de Agricultura, Andy Mitchell, insistió en que la fuente más probable de infección sigue siendo la alimentación contaminada y anunció una revaluación del sistema canadiense de control de la alimentación del ganado, que incluya otros países.
También anunció que viajará la semana próxima a México y cuanto antes a Estados Unidos para promover la carne bovina canadiense.
CONSECUENCIAS. El embargo estadounidense golpeó duramente al sector bovino canadiense, ya que en 2002 el 80% de las exportaciones de carne vacuna canadiense —de un total de unos U$S 3.280 millones— estuvo destinada a Estados Unidos, según estadísticas oficiales.
Para entrar en tema
El 20 de mayo de 2003, Canadá informó su primer caso en una vaca infectada nacida en el país, lo que generó que EE.UU. y unos 30 países decretaran un embargo sobre su carne .
Siete meses más tarde, cuando la mayoría de los países estaba reabriendo sus fronteras, una vaca enferma importada desde Canadá fue descubierta en el Estado de Washington (noroeste de Estados Unidos).
Las autoridades sanitarias multiplicaron los controles de detección, para tranquilizar a su vecino.
Aunque el 2 de enero pasado se confirmó un segundo caso, Canadá minimizó los riesgos subrayando que el animal, una vaca lechera de ocho años, había nacido antes de la prohibición de las harinas animales.
"Estaban preparados para tener más casos"
Antes de que se descubrieran estos dos nuevos casos, el de fines de diciembre y este confirmado ayer, en Canadá ya se venían preparando para afrontar una mayor presencia de vaca loca en su ganadería. Para el Ing. Agr. Guillermo Pigurina, director de los servicios técnicos del Instituto Nacional de Carnes, una primera visión de este nuevo caso, pensando "hacia adentro" de ese país, es que su población "ya tiene asumido que van a seguir apareciendo episodios de la enfermedad, porque se la ha preparado, y por tanto es muy difícil que se vea afectado el consumo interno de carne. Es más, esta nueva noticia hasta puede pasar desapercibida para la población", dijo.
Pigurina, que el año pasado estuvo varias veces en Canadá y Estados Unidos, dijo que en esos ámbitos vinculados a lo cárnico "se esperaba que se dieran más casos de vaca loca en Canadá, y como que se venían preparando para cuando eso aconteciera", tras la confirmación de mayo del 2003 y la de EE.UU. de diciembre de ese año, de una vaca importada desde su país vecino.
En cuanto a lo que puede suceder con la apertura de EE.UU. a la entrada de ganado y carne desde Canadá frente a esta nueva situación, Pigurina cree que ya se ha trabajado mucho entre ambos países como para que un caso más implique un retroceso en todo lo avanzado para reanudar los negocios.
NEGOCIO TRIPLE. "EE.UU. y Canadá ya establecieron un sistema para volver a negociar, y a su vez EE.UU. tiene otro con Japón para reanudarle las exportaciones, que de alguna forma están enrabados. Habrá que ver cómo pesa el hecho de que esta vez el animal enfermo sea de raza carnicera y que haya nacido luego de la prohibición de utilizar harinas para alimentar los vacunos", explicó, deseando de que no altere esa reanudación de operaciones entre esos países.
QUE NADA CAMBIE. Desde el punto de vista de las consecuencias que eventualmente el problema puede generarle a Uruguay, Pigurina estimó que "lo ideal sería que este nuevo caso no alterara nada. A Uruguay le conviene un Canadá consumidor, porque más allá de que nuestras posibilidades de acceso no son muy grandes —se le pueden exportar 11.800 toneladas de carne anuales, que nuestra industria ya vendió el año pasado y que ahora sólo falta enviar—, es un negocio conveniente para ambas partes".
Otros hechos que eventualmente pueden preocupar son que "haya problemas de consumo en Canadá o se les corte su acceso acordado a EE.UU., todo lo que llevaría a que sus productores, que ya están vendiendo muy barato su carne, vuelvan a sentirse perjudicados y reclamen por la entrada de carne uruguaya. No hay que olvidarse de que si hoy no tenemos más posibilidades de cuota o de contar con permisos suplementarios, es porque los ganaderos de ese país no lo permiten".