Un choque entre consuegros

| Un destacado elenco es uno de los puntos más fuertes de esta secuela de "La familia de mi novia"

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Por su éxito comercial, es una de las comedias del año. Pero La familia de mi esposo también atrae por su elenco, en el cual figuran dos grandes del prestigioso y legendario Actor’s Studio, como Dustin Hoffman y Robert De Niro, además de Barbra Streisand y los ya conocidos Ben Stiller, Blythe Danner y Teri Polo.

La película, actualmente en cartel en Punta del Este, es la continuación de La familia de mi novia, una de las más agradables y simpáticas producciones del 2001 en la cartelera uruguaya (a su vez, también es una "remake" de Meet the parents film de 1992 dirigido por Greg Glienna). En esa película, Stiller interpretaba al bien intencionado pero torpísimo Greg Focker, que se sentía obligado a congraciarse con sus suegros, especialmente "papá" Jack (De Niro), un gruñón ex-agente de la CIA. Como algunos recordarán, las buenas intenciones de Greg no impedían que su accionar fuera similar al de un pato, de acuerdo al dicho popular.

De todas formas, todo concluía en un final feliz y Greg era aceptado por Jack como parte de la familia Byrnes. En esta continuación, los Byrnes viajan hasta Florida para conocer a los padres de Greg: Roz (Barbra Streisand) y Bernie (Dustin Hoffman) Focker. Ella es terapeuta y escritora de libros de auto-ayuda como Conozca a su orgasmo, él es un abogado que dejó de trabajar hace años para criar al único hijo del matrimonio y no piensa regresar a ningún tipo de labor.

Más allá de lo anecdótico, La familia de mi novia dio una nueva prueba de la estatura de comediante de Stiller. El actor neoyorquino ha protagonizado algunas de las mejores comedias de los últimos años, como Locos por Mary, Zoolander, Hombres misteriosos y la notable Los excéntricos Tenenbaum, entre otras. También protagonizó películas mucho peores, como Mi novia Polly, pero Stiller es, junto a Owen Wilson, uno de los mejores en esto de hacer reír en la actualidad.

La primera parte de este díptico de los choques entre familias también permitió que muchos recordaran la ductilidad del gran De Niro. El actor que hace poco dobló la curva de los sesenta tiene cerca de setenta títulos en su filmografía y es un reconocido intérprete dramático, venerado por sus papeles en películas como El Padrino II, Toro Salvaje, Taxi Driver y Erase una vez en América. Pero en las pocas comedias que hizo en su trayectoria (Fuga a la medianoche, No somos ángeles y Analízame, por ejemplo), De Niro demostró que no es actor de un único registro y que con un buen contrincante cómico, caso Charles Grodin en Fuga a la medianoche o el mismo Stiller, puede sacarnos unas cuantas carcajadas.

REENCUENTRO. En esta "secuela", De Niro vuelve a enfrentar a otro intérprete de renombre: Dustin Hoffman. Ambos actores habían conseguido muy buenos resultados en Mentiras que matan, la sátira política dirigida por Barry Levinson. Ahí, eran socios en el engaño. Acá, son consuegros. Al igual que De Niro, Hoffman tampoco es muy conocido por sus dotes de comediante.

Cinco años mayor que De Niro, el narigón tiene una filmografía algo menos cuantiosa que la de De Niro, circa 50 títulos, en la cual también escasean las comedias. En cambio, son papeles como los de Los perros de paja, Papillon, Kramer vs. Kramer y Perdidos en la noche los que más identifican a Hoffman en el cine estadounidense. Sin embargo, Tootsie de Sidney Pollack es insoslayable en la trayectoria del actor. Tal vez el muy moderado éxito de Family business, una parodia a las películas de mafiosos, y las fulminantes críticas a Ishtar hayan convencido a Hoffman de que la comedia no es precisamente lo suyo.

Pero ahora vuelve por más y junto a él regresa Barbra Streisand, a quien no se la veía desde hace nueve años, en El espejo tiene dos caras. Las credenciales de Streisand en la comedia son más lustrosas que las de sus compañeros masculinos de elenco y abarcan títulos como ¿Qué pasa, doctor?, Funny girl y ¿Qué diablos pasa aquí?, entre otros. En sus producciones más recientes, la actriz y cantante se dedicó a retratar sufridos personajes en insufribles películas como El príncipe de las mareas, junto a Nick Nolte. También ella, como Hoffman y De Niro tiene un Oscar en alguna de sus estanterías, ya que ganó una estatuilla en el rubro Actriz por Funny Girl (Streisand tiene otro Oscar por la canción de la película Nuestros años felices).

La silla del director en La familia de mi esposo vuelve a ser ocupada por Jay Roach, un cineasta nacido en 1957 y que debutó como director de largometrajes en 1990 (Zoo radio). Su salto a la fama y a películas con actores más conocidos se produjo nueve años después, cuando dirigió la primera entrega de Austin Powers con Mike Myers. Roach también estuvo al frente de las dos películas que ahondaban en las aventuras de Powers. Como se puede apreciar, Roach es todo un especialista en esto de filmar "secuelas".

Toque final en año récord

Si en el 2004 los cines estadounidenses consiguieron batir la recaudación récord de 2002 fue, en parte, gracias a La familia de mi esposo, que se metió en los últimos días del año para liderar la taquilla hasta ahora. La nueva comedia en doce días prácticamente recaudó lo mismo que la anterior La familia de mi novia en toda su carrera. El pasado fin de semana La familia de mi esposo llegó a los casi 164 millones de dólares, apenas tres millones menos que los obtenidos por el primer capítulo de esa saga de familias que se enredan.

Con esta cifra al tope de la taquilla, el mercado cinematográfico estadounidense cerró el balance del 2004, recaudándose la friolera de 9.400 millones de dólares, aunque el alza del 1,4 % respecto al 2003 esconde otra cara: el descenso en la cantidad de espectadores, que quedó en los 1.510 millones de entradas.

De cualquier manera, la cifra supera el anterior récord, registrado en el 2002, cuando se obtuvieron 9.320 millones de dólares. Ese mismo año se registró el récord (todavía vigente) en asistencia al cine: fueron vendidas 1.600 millones de entradas.

Al tiempo que la empresa Exhibitor Relations publicitaba estas cifras, también daba a conocer cuáles habían sido los films más populares en Estados Unidos en el 2004: Shrek 2 encabezó la lista al recaudar 436 millones de dólares, siendo seguido por La pasión de Cristo (con 373 millones) y Spiderman 2 (con 370 millones).

Todas estas cifras reiteran que la industria audiovisual estadounidense es uno de los sectores de mayor rentabilidad y uno de los rubros más importantes en materia de exportaciones.

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