La medicina desalmada" es el título del segundo libro del doctor Alvaro Díaz Berenguer. De cuna literaria —sus padres son el profesor de literatura José Pedro Díaz y la poetisa Amanda Berenguer—, Díaz Berenguer expone una visión crítica, humana y filosófica sobre la medicina y la sociedad.
"Es un libro crítico sobre la profesión, pero es crítico sobre la sociedad e incluso de los pacientes que no saben qué esperar del médico; es un fenómeno de la deshumanización social visto en uno de los lugares donde más en carne viva se expone la relación entre los seres humanos. Tenés un pobre desvalido y un todopoderoso frente a frente, en una relación desigual, en un ámbito mercantilizado, donde es creciente la importancia de la Justicia involucrada en la relación médico paciente, de desconfianza mutua. La relación tendría que ser más humana".
Díaz Berenguer vertió estos conceptos en una entrevista realizada hace unos dos meses, antes de que el juez Carlos García procesara con prisión a dos médicos por homicidio culposo en el caso Maykol Cardozo.
"La medicina desalmada", explicó Díaz Berenguer, "dice fundamentalmente que en un proceso de desarrollo tecnológico abrumador hemos dejado de lado en la relación médico-paciente a la otra persona, que lo único que está pidiendo es ayuda. Atendemos la enfermedad cada vez más eficazmente desde el punto de vista científico, pero cada vez el relacionamiento es como más frío y distante; en este proceso de deshumanización, la especialización es la que ve al individuo más fragmentado".
Este punto de vista coincide con las expresiones de Bimba Barreda, que reclama a los profesionales de la salud "contención" para los pacientes y sus familiares.
MAGIA Y ARTE. "Se perdió el aspecto mágico de la medicina", sostiene Díaz Berenguer. "El propio concepto de enfermedad implica salvación: salud viene de salvarse, etimológicamente. La medicina deshumanizada, entonces, es la pérdida de la noción de magia que tenía el acto médico".
Magia y también arte. "La medicina es un arte, no es perfecta", afirmó Gerardo Eguren, vicepresidente del Sindicato Médico del Uruguay, en radio Sarandí. Díaz sostiene que existe una injerencia de la industria farmacéutica en algo tan básico como el concepto de lo que los médicos entienden por enfermedades. "Los trabajos de investigación que impulsan productos farmacéuticos para que estos productos se vendan influyen en la concepción que los médicos tienen de las enfermedades", sostiene el médico.
"Creando nociones de enfermedad o enfermedades, yo vendo más productos que lo que vendería de otra manera. Si yo le vendo a la gente una almohada para que se saque el estrés, yo genero la concepción del estrés, surge la necesidad, y ahí vendo el producto".
En la medicina, una profesión profundamente tecnificada, "técnicas y procedimientos son cambiantes en la medida que evoluciona el conocimiento a tal grado que hoy lo que está indicado, mañana puede estar contraindicado. Sucede con otras cosas, como alimentos y operaciones".
VIDA ETERNA. El médico plantea otro ejemplo, desde la perspectiva de la enfermedad como "sentimiento". "Como la enfermedad es un sentimiento, también influye en la concepción de la enfermedad por el enfermo. Si un paciente ve en televisión que la epidemia de gripe es terrible y que la única solución para salvarse es tal fármaco, eso influye en la concepción de gripe". Usado a través de los medios eso influye en un montón de cosas: en la industria de las arrugas, de la cirugía plástica, de los productos para depilar, para sacar las venas de las piernas. En todo lo que tiene que ver con el cuerpo, la belleza y la juventud: "Hoy se vende vida eterna".