BUENOS AIRES | AFP, ANSA y "LA NACION" (GDA)
El gobierno de Fidel Castro negó nuevamente el viaje de la médica disidente cubana Hilda Molina, quien desde hace 10 años intenta trasladarse a Buenos Aires para reencontrarse con su hijo, radicado en ese país.
Esta vez, las autoridades cubanas rechazaron las gestiones del enviado oficial argentino Alfredo Forti, trasladado especialmente a La Habana para destrabar el conflicto.
"Forti —que es embajador argentino en Honduras— me anunció que mi salida no se autorizaba en este momento y que no le habían dado explicaciones sobre los motivos", dijo ayer la propia Hilda Molina.
Asimismo, la prensa argentina maneja la posibilidad de que el encuentro entre Molina y su hijo, Roberto Quiñones, se produzca en otro país, una posibilidad que fue aceptada por Quiñones.
Por otra parte, el caso ha generado fuertes movimientos en la Cancillería argentina, de la cual se alejarían dos funcionarios. De acuerdo a versiones del diario argentino La Nación, el presidente Néstor Kirchner quedó molesto con la actuación en el caso de su embajador en La Habana, Raúl Taleb, y del principal asesor del canciller Rafael Bielsa, Eduardo Valdés. Ambos colaboradores, a pedido del presidente, serían desplazados de sus cargos.
La molestia de Kirchner inclusive ha llegado al propio Bielsa, quien se encuentra en una situación "incómoda", señalaron diversas fuentes.
Aparentemente, el presidente le recrimió a Bielsa la permanencia durante 24 horas de Molina en la Embajada Argentina, en un gesto que dejó a los dos países al borde de una ruptura diplomática. Esa decisión, concretada el miércoles, fue tomada por Bielsa y Valdés, sin consulta previa al presidente, dijeron fuentes cercanas a La Nación.
Según se explicó oficialmente, Molina visitó la Embajada para interiorizarse sobre las gestiones para su viaje y se quedó un día pues su madre se descompuso.
TENSION. El 2 de diciembre, Kirchner envió una carta a Fidel Castro para solicitarle que autorice a Molina el viaje a Argentina para reencontrarse con su hijo y nietos.
La respuesta tardó 12 días: Castro, en carta enviada el 14 de diciembre, ofrecía invertir los términos del viaje e invitaba a la familia de Molina en Argentina a viajar a Cuba. Su gobierno pagaría los gastos.
Al otro día, Roberto Quiñones, el hijo de la disidente, rechazaba la oferta. En esa misma jornada, el embajador argentino en La Habana, Raúl Taleb, consideraba que la misiva de Castro, no se correspondía con lo esperado por el gobierno argentino. "Esperábamos una respuesta positiva", dijo.
El canciller Bielsa, por su parte, intentaba poner paños fríos a la situación y desde Berlín declaró que el entredicho diplomático "estaba superado". Pero ese mismo día, Molina se alojaba como "huésped" en la Embajada Argentina en La Habana, lo que molestó al gobierno cubano.
Molina, ex parlamentaria, es una neurocirujana que recibió del gobierno cubano los máximos honores por su labor científica antes de distanciarse en 1994 de la ideología comunista y sumarse a la disidencia.