CONSULTORA SERAGRO
En momentos en que finaliza una excelente cosecha de cultivos de invierno en nuestro país, y nos preparamos para una voluminosa zafra de cultivos de verano, es factible alcanzar en conjunto una de los ciclos agrícolas más importantes de los últimos años, en relación a la superficie sembrada y el volumen de producción esperado.
Sin considerar al arroz, el cual finalmente llegará a una superficie muy parecida a la del año pasado (190 mil hás.), se habrán cosechado más de 300 mil hás. de invierno incluyendo trigo y cebada, a lo que se le agregarán más de 500 mil de cultivos de verano entre soja, girasol, maíz y sorgo.
No sólo la recuperación en los precios de los principales productos agrícolas ha incidido en el resurgimiento de la actividad (hoy han bajado y se ubican en los promedios históricos), sino que otros factores como la biotecnología y la siembra directa han modificado de manera sustancial el nuevo escenario agrícola, generando condiciones de competitividad real en base a innovación tecnológica y mejora de la productividad.
TECNOLOGIA. La siembra directa introduce el concepto de sustentabilidad del recurso suelo, a partir de un sistema de siembra que no realiza laboreo del suelo, implantando la semilla sobre una superficie cubierta por el rastrojo del cultivo anterior. De esta forma, el sistema reduce los riesgos de erosión del suelo y mejora sustancialmente el aprovechamiento del agua, entre otras ventajas.
Si bien el sistema presenta algunas limitaciones e introduce nuevas interrogantes y desafíos en áreas específicas de la producción (compactación del suelo, control de malezas, enfermedades y plagas entre otros), abre el camino hacia una producción sustentable en el tiempo. El máximo desafío de los próximos años será aumentar la producción de alimentos en procura de satisfacer la creciente demanda de la población mundial, donde uno de los caminos posibles es el incremento de la productividad por unidad de superficie, y la siembra directa puede hacer un interesante aporte en ese sentido.
EVOLUCION EN URUGUAY. En nuestro país la inclusión del sistema de siembra directa ha ido creciendo de manera sostenida desde principios de la década de los noventa hasta el presente, siendo actualmente superior al área realizada en laboreo convencional. En base a datos de DIEA para la zafra de verano 03/04, el área con siembra directa alcanzó al 63%, mientras que según estimaciones particulares de la Asociación Uruguaya pro Siembra Directa (Ausid) la zafra de invierno 04/05 superó el 75% de trigo y cebada hechos en directa.
En el gráfico adjunto se muestra la evolución de la siembra directa en cultivos de verano en nuestro país. Inicialmente, el vencimiento de la patente del glifosato favoreció la inclusión de la nueva tecnología, en la medida que la apertura a la competencia provocó sustanciales bajas en el precio del herbicida: pasó de U$S 40 el litro a principios de los ochenta, a U$S 10 por litro en la década de los noventa, hasta llegar hoy en día a un precio de U$S 3 el litro.
A su vez contribuyeron la aparición de maquinaria específica y la participación de grupos de productores (Ausid), con el apoyo de la investigación nacional en el tema (Facultad de Agronomía e INIA).
De todas formas, el factor determinante fue el resultado económico favorable, donde al compararlo con el laboreo convencional, los resultados arrojaron iguales o mejores rendimientos y menores costos, a su vez acrecentados por el incremento en el precio de los combustibles y los menores valores de la maquinaria para siembra directa.
En un trabajo realizado por DIEA en 2001, los productores indicaban que la oportunidad de realizar labores a tiempo y la reducción de la erosión y degradación del suelo eran los principales factores que motivaban la inclusión de la siembra directa.
RESTO DEL MUNDO. En Argentina la inclusión de siembra directa se dio de manera explosiva, a razón de aumentos del 150% anual desde principios de los noventa. Inicialmente se expandió asociada al cultivo de soja de segunda (sembrada luego del trigo), aunque hoy en día se utiliza en otros cultivos (trigo, cebada, maíz, sorgo y girasol), inclusive en especies forrajeras. El impacto trasciende al crecimiento de las distintas cadenas agroindustriales, alcanzando fuertemente al sector servicios, donde la Argentina es uno de los principales productores y exportadores de maquinaria agrícola de siembra directa.
A nivel global, el 90% de la superficie realizada con esta técnica se concentra en Estados Unidos, Brasil, Argentina, Australia y Canadá, siendo más lenta su incorporación en otros lugares del mundo. Sin embargo, este año se han realizado distintos eventos de difusión de la tecnología en países europeos como España y Ucrania entre otros.