Tres recomendaciones reciben los recién ingresados a Jugadores Anónimos que tendrán que seguir toda su vida: no andar con más dinero que el necesario, no juntarse con aficionados a las apuestas, y no pasar cerca de locales —habilitados o clandestinos— donde se desarrollen juegos de azar. Esta última, sostienen, es la más difícil de cumplir.
Hay 39 salas estatales de slots en Uruguay. De éstas, nueve tienen además juegos de paño. También existen otros tres casinos: dos municipales (Carrasco y Parque Hotel) y el privado Conrad. De acuerdo al director general de Casinos, Federico Arralde, "además hay como mil maquinitas clandestinas sólo en Montevideo, que pueden ser utilizadas por cualquier menor".
Las tentaciones están a la vuelta de la esquina. "Yo no puedo ir al Centro, cada vez voy menos. Y si lo hago, no cruzo Ejido hacia la Ciudad Vieja", afirma Hugo. En el ex local de El Día, 18 de Julio y Yaguarón, funciona una de las cuatro salas de juego de Hípica Rioplatense. "Eso sin contar las maquinitas clandestinas, parece que hubiera una en cada boliche". Sin necesidad de ir al Centro.
A veces las tentaciones llegan solas. "A mí, el (Hotel) Conrad me mandaba invitaciones para pasar el fin de semana. Y, por supuesto, jugar", señala José. En lo que va del año, en el casino privado de Punta del Este se jugaron U$S 677.202.160, el mayor monto desde que fue inaugurado en 1997.
"Yo me encontré con funcionarios de todo tipo", señala Alejandra. "Algunos me trataban como una reina, hasta me alcanzaban comida a las máquinas, ¡yo era bruto negocio! Otros en cambio, se me acercaban y me decían ‘aflojá, que te estás pasando’".
MEDIDAS. Arralde señala que en los cinco años que trabajó como director general de Casinos, un elemento que quedó en el debe fue "organizar un grupo de ayuda para jugadores compulsivos. Lamentablemente no me dio el tiempo".
El funcionario indicó que hay casos en que familiares de los ludópatas, o los propios adictos, envían una nota con una foto para que se les impida el ingreso a las salas de juego. Arralde añadió que estas situaciones se cuentan con los dedos: "serán una decena en cinco años".
Al igual que Posadas y Cánepa (ver nota central), Arralde afirmó que el problema son los jugadores "de paño" y no los de slots "donde estadísticamente se devuelve el 93% de lo que se apuesta".
Asimismo, Martín Cánepa en su calidad de presidente de la Asociación Latinoamericana de Juegos de Azar afirmó en octubre a El País que "se está desarrollando con la American Gaming Association y la Universidad de Harvard un programa de pronta detección y tratamiento" para los ludópatas. Este programa todavía se está estudiando. "De todas formas", dijo Cánepa entonces, "no habría ningún control en las máquinas tragamonedas que funcionan en el país de forma ilícita".
El juego clandestino también es otro puntos que le quedó en el debe a Arralde. "Ahí perdí como en la guerra, ya que por más denuncia que se haga la Justicia y la Policía no dan abasto".