EDUARDO BARRENECHE
La Policía de Canelones maneja como hipótesis que el asesino del chofer de Raincoop, Edward Cal (26) podría ser un efectivo policial en actividad por el modus operandi de la rapiña y el tipo de arma con que ejecutó a su víctima en la noche del miércoles 15, afirmaron a El País fuentes de la investigación.
Los indicios que manejan autoridades policiales canarias es que el homicida de Cal utilizó una pistola 9 milímetros, similares a las usadas por suboficiales y oficiales de la Policía.
Las pistolas 9 milímetros también son usadas por efectivos de las Fuerzas Armadas y muchas de ellas se encuentran extraviadas. Sin embargo, son muy poco frecuentes los casos de rapiñas que involucren a funcionarios castrenses.
El matador conoce al detalle el balneario El Pinar porque el lugar donde escogió para dejar el ómnibus es una calle que sólo tiene cuatro casas en toda la cuadra: dos de ellas deshabitadas.
Otro elemento que hace pensar a los investigadores es que esa calle queda a unas pocas cuadras de la Seccional 27. Aunque en el balneario también operan efectivos de Policía Montada, el Grupo Especial de Operaciones (GEO).
La Policía de Canelones también presume que Cal no fue muerto en el lugar donde apareció el ómnibus: Francisco Machado a media cuadra de Río Negro. El homicida lo habría matado en un descampado situado entre los balnearios Solymar y El Pinar.
Rosa, una vecina, sacó su bolsa de residuos poco después de las 12 de la noche del martes 14, mientras esperaba un pizzero que le trajera la cena.
En ese momento observó como el ómnibus de Raincoop dobló la esquina y casi se cayó a la cuneta. Era un "coche grande" que "zigzagueaba y pensó que "el chofer debe venir con algunas copas arriba".
El conductor del coche era el asesino de Cal. No era diestro en el manejo de un vehículo de tamañas proporciones y por eso el ómnibus zigzagueaba.
El coche se detuvo frente a la vivienda de Rosa. Desde el ventanal, la mujer observó cómo las luces apagaron. A los policías dijo que llegó a escuchar dos detonaciones, pero que no las vinculó al ómnibus. Los investigadores relativizaron tal extremo.
CONOCIDO. Cal debía llegar a Solymar a las 23.30 horas del martes 14, destino de la línea 221 de Raincoop.
Ya había cerrado la recaudación. Eso hace pensar a los investigadores de Canelones que, el asaltó ocurrió luego de la llegada al destino. Cal debía regresar a Montevideo en forma expresa y en el cartel del ómnibus aún se leía "Solymar" cuando el vehículo fue hallado por un vecino de El Pinar a las 7 de la mañana del miércoles 15.
El conductor levantó a su matador en Solymar. Era de noche. Cal lo conocía de otros viajes o algo le inspiró confianza. Una de las hipótesis policiales es que ello sucedió tras observar un carné o un uniforme policial. El matador subió y encañonó al chofer de Raincoop.
En la zona balnearia ocurrieron cuatro rapiñas contra ómnibus. Tres de ellas fueron protagonizadas por delincuentes que esperaron que el ómnibus llegara al destino para concretar el atraco.
Otra hipótesis que pierde fuerza día a día es que Cal ya regresaba hacia Montevideo cuando levantó al rapiñero y luego este lo obligó a retornar hacia el este.
En la recaudación del último viaje figuran unos $ 400, mientras que en toda la jornada Cal habría cobrado entre $ 8.000 y $ 10.000. El rapiñero sabía que el chofer tenía la mayor parte del dinero escondido en otro lugar del ómnibus. La única explicación posible es que ya había viajado en esa unidad en otras oportunidades.
(Producción: Patricia Mango)
Datos
- Los familiares de Edward Cal estuvieron ayer en la Seccional 27 de El Pinar —donde apareció el ómnibus con el fallecido en su interior— para conocer detalles de la investigación.
- Los dos allanamientos realizados el viernes 17 en Montevideo por policías de Canelones no arrojaron datos de relevancia.
- Se buscó a una persona mayor de edad que fue llevada al Juzgado de 1 Turno de la Costa, pero el juez Eduardo Pereira no encontró pruebas que pudieran incriminarlo. El mismo día recuperó su libertad.
- Con los residentes de la zona donde sucedió el crimen, que oyeron detonaciones o vieron el ómnibus, los investigadores hablan prácticamente a diario en busca de elementos que arrojen más pistas sobre las que se trabaja intensamente.