CANELONES | PATRICIA MANGO
"¿Conviene pagar la contribución de acá hasta mayo?". Esa fue la primera pregunta que surgió cuando el precandidato a la intendencia de Canelones Marcos Carámbula terminó su discurso y abrió la posibilidad de que los presentes en la reunión en la capital canaria, expusieran sus inquietudes.
Calmada la hilaridad generada por esta interrogante, el ex integrante de la 1001 y fundador del grupo frentista "Compromiso Canario", instó a la asistente a abonar sus impuestos y reiteró sus conceptos sobre la necesidad de que la comuna canaria no tenga un "descalabro peor cuando le toque al Encuentro Progresista-Frente Amplio "asumir la conducción municipal" en referencia a la elección del mes de mayo.
Si se agrava la situación y hay menos recursos, "más se embroma todo" agregó por su parte la edila Loreley Rodríguez, reforzando la postura de Carámbula.
Carámbula cree que de obtener el sillón comunal se enfrentará a una intendencia marcada por el clientelismo político, el desequilibrio económico, una plantilla de ñoquis, en "descalabro", que ha vivido "situaciones insólitas".
Habló de "responsabilidades compartidas" entre el partido de gobierno y los blancos porque estos últimos "aunque ahora quieran sacar la pata del lazo" votaron a Tabaré Hackenbruch hace cinco años lo que dio al forista una ventaja de quince mil votos sobre el socialista —ahora retirado de la vida política— Angel Spinoglio.
Carámbula insistió con la votación del 9% que obtuvo el Partido Colorado en Canelones como un "mazazo" que refleja el juicio de la gente.
Para el caso de ser intendente, anunció una gestión "democrática, transparente y austera" y varias veces citó a Montevideo como referente. El plan se aplicará en un municipio que dijo, se ha convertido en fuente de empleo, para "los más humildes" pero también para "ñoquis" a quienes sindicó como "gran parte del desequilibrio" de las arcas municipales.
"Podremos equivocarnos pero cuidado con el que caiga en la corrupción", aludió Carámbula.