WASHINGTON | EFE
La recomposición del gabinete del presidente de EE.UU., George W. Bush, ha sufrido un duro golpe tras la abrupta renuncia del ex jefe de la policía de Nueva York Bernard Kerik a ocupar el cargo de secretario de Seguridad Nacional.
La decisión de Kerik se dio a conocer en la noche del viernes después de que declarara a la prensa que se dio "cuenta de que podía haber un problema con el pago de impuestos y la estancia ilegal de una empleada doméstica y niñera", a la que definió como "una buena mujer que se portó bien con mis hijos".
Fuentes próximas a Kerik dijeron al diario "The New York Times" que la mujer, quien al parecer trabajó con la familia del ex jefe de la policía de Nueva York durante aproximadamente un año, había vuelto a su país de origen hacía solamente dos semanas.
Según esos medios, Kerik, de 49 años, fue además miembro de la junta de directores de una empresa dedicada a la fabricación de pistolas paralizantes que habrían sido vendidas precisamente al Departamento de Seguridad Nacional en una operación que habría significado jugosas ganancias a Kerik.
Además, el diario "The New York Times" reveló que hace dos años tuvo que pagar una multa por utilizar a un policía y dos detectives para investigar datos que necesitaba para su autobiografía.
Fuentes oficiales citadas por canales de televisión indicaron que la decisión de Kerik de renunciar al cargo que le ofreció el presidente George W. Bush ha causado estupor entre las más altas autoridades del Departamento de Seguridad Nacional.
CONFIANZA. En una carta dirigida a Bush, Kerik le comunicó su decisión y le agradeció la confianza que había puesto en él. "En las actuales circunstancias no puedo permitir que asuntos personales míos distraigan la atención" afirmó Kerik en su carta al presidente de EE.UU.
"Por estas razones, debo pedirle que retire mi designación. Personalmente ofrezco mis disculpas por no haberme ocupado de esto antes", añadió en la carta difundida por la Casa Blanca.
Kerik había sido nombrado la semana pasada como sucesor de Tom Ridge en el Departamento de Seguridad Nacional, el mayor del Gobierno de EEUU con 22 dependencias y más de 180.000 em- pleados.
Una vida de película
NUEVA YORK - Bernard Kerik, de 49 años, es conocido por su franqueza y sus dotes para las artes marciales —es cinturón negro de karate—, y su vida lo convirtió en un ‘rara avis’ de los círculos de poder. Tal y como explica en su autobiografía El hijo perdido: una vida a la búsqueda de justicia (2001), cuyos derechos fueron adquiridos por la productora cinematográfica Miramax, cuando Kerik tenía cuatro años, su madre fue hallada asesinada en la cama de su proxeneta.
El joven Bernard creció en Nueva Jersey al lado de su padre y su juventud estuvo marcada por el fracaso escolar, la violencia y las peleas callejeras.
Ingresó en la policía militar y fue destinado a Corea del Sur, donde tuvo una hija con una nativa. Luego entró en el sector privado para trabajar como encargado de seguridad en el ámbito real de Arabia Saudita antes de volver a Estados Unidos para dirigir un complejo penitenciario en Nueva Jersey.
Pero pronto abandonó este puesto para realizar un viejo sueño: ingresar en la policía de Nueva York.
En los años 80 condujo la lucha contra el narcotráfico en Manhattan, sobresaliendo por el arresto de 60 miembros del cartel colombiano de Cali. Encargado de infiltrarse entre malhechores, llevó pelo largo y seis diamantes de adorno en una oreja. En diciembre de 2000 fue nombrado al frente de la policía de Nueva York, y el 11 de setiembre de 2001, su silueta gigante, su rostro duro y su calva afeitada se convierten en familiares para todos los estadounidenses. AfP
Servicio doméstico
- Bernard Kerik es la última víctima entre una larga lista de altos cargos que no han cumplido la legalidad en la contratación de servicio doméstico.
- Hace cuatro años, Bush tuvo que prescindir de su primera elección como secretaria de Trabajo, Linda Chávez, al saberse que había tenido en su casa a una mujer que había realizado tareas sin remuneración y que estaba ilegalmente en EE.UU.
- Por su parte, Bill Clinton tuvo que prescindir de dos candidatas a la secretaría de Justicia, Zoe Baird y Kimba Wood, y uno a jefe del Pentágono, Bobby Ray Inman, debido también a problemas con la contratación indebida de personal doméstico con residencia ilegal.
- Si hubiera sido confirmado como secretario de Seguridad Nacional, Kerik hubiera estado al frente del control inmigratorio.