Entre los estrenos de interés que se anuncian para el próximo viernes corresponde llamar la atención sobre Dos hermanos, producción anglo/sueco/franco/ danesa dirigida por la dinamarquesa Lone Scherfig. Escrita por Anders Thomas Jensen (quien fue coautor del guión de Corazones abiertos de Suzanne Bier) y dirigida por la autora de la no menos interesante Italiano para principiantes, la película reúne un elenco internacional que incluye a Jamie Sives, Adrian Rawlins, Shirley Henderson y otros.
La historia se centra en los hermanos del título, dos treintañeros que apenas sobreviven con una pequeña librería familiar. El mayor es un optimista incurable que trata de que su hermano encuentre un sentido para su vida. El otro, en cambio, desilusionado y pesimista, intenta periódicamente suicidarse, pero fracasa sistemáticamente en su intento. Como si hubiera pocos problemas, en el cuadro irrumpe una joven madre soltera que se enamora de uno de los hermanos. Lo que ocurre a partir de ahí implica un cambio en el cuadro de sentimientos, afectos y emociones de los principales personajes.
La historia está construida como un juego de simetrías: un hermano sube, otro cae; sus personalidades son deliberada y diametralmente opuestas; dos personajes discuten separadamente, pero de manera complementaria o paralela, sus respectivas patologías familiares. Uno de los personajes resume de algún modo el film en una frase: "Es bueno que uno que no tiene a nadie encuentre a alguien". La crítica internacional ha elogiado la mezcla de humor negro y un tanto esquizofrénico con emoción y sentimiento que la directora Scherfig despliega, apoyándose sobre todo en las bondades de uno de esos elencos que al parecer solamente los escandinavos son capaces de reunir. Se ha dicho, por ejemplo, que el debutante protagonista Jamie Sives, que interpreta al depresivo Wilbur, posee "el encanto de un Robert Downey Jr.", y que el "interés amoroso" incorporado por Shirley Henderson combina adecuadamente vulnerabilidad y una sexualidad a flor de piel. Hay algunos toques de humor absurdo a cargo de un psiquiatra (Mads Mikkelsen) cuyo tono de voz nunca cambia y una enfermera extravagante (Julia Davis).
El film puede servir para recordar la existencia del cine danés, más allá de los promocionados Lars von Trier y Thomas Vintenberg que inventaron el Dogma, ese decálogo de lo que puede o no hacerse en cine que como se sabe es más bien un capricho. De hecho, la directora Scherfig ha estado más o menos vinculada al movimiento, en particular en Italiano para principiantes, y al parecer confirmaría una personalidad propia en esta, su nueva película en la que se ha dicho que por momentos aplica "un toque ligero" aunque otros puedan golpear a su espectador como "un martillazo". El resultado, que tiene un premio de la Fipresci (Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica) y los galardones a mejor actor y mejor guión en el festival de Troia, pudo ser descrita como "una tragicomedia, enmarcada en el temperamento habitual de la realizadora para abordar las cuestiones humanas más sensibles y espinosas, con una vuelta de tuercas que aporta siempre un punto de vista más profundo y revelador".