ISLAMABAD
Al menos diez personas murieron ayer en Pakistán, al explotar una bomba cerca de un camión militar en el principal barrio comercial de Quetta, capital de la provincia de Balucistán, refugio de grupos fundamentalistas que según Islamabad están vinculados con Al Qaeda.
Este nuevo ataque fue atribuido por las autoridades a fuerzas integristas islámicas que, desde hace tres años, libran una batalla a muerte con las fuerzas de seguridad de la región.
En la explosión resultaron con heridas otras 30 personas que fueron internadas en diversos hospitales de la ciudad.
El atentado no fue reivindicado en principio por niguna organización, pero detrás de él se ocultan "los enemigos de Pakistán", según dijo el ministro de Información, Sheikh Rashid Ahmed, en una declaración difundida por la televisión paquistaní.
La bomba, atada con una cuerda al portaequipaje de una bicicleta que fue abandonada cerca del camión, pesaba unos 20 kilos, dijeron los investigadores, que subrayaron que la explosión se haya registrado el viernes, día festivo para los musulmanes que por lo general permanecen en sus casas.
En caso contrario, el número de víctimas habría sido muy superior.
CUARTEL. La explosión se produjo a poca distancia de un cuartel y, entre las víctimas, se encuentran tanto militares como civiles que pasaban en el momento cerca del camión destrozado por la bomba.
Los investigadores intentan determinar si la explosión fue accionada con un telecomando o con un "timer".
Quetta fue en otro tiempo una ciudad en la que se efectuaron múltiples detenciones y también escenario de decenas de atentados con dinamita.
En julio, por ejemplo, una bomba explotó durante una plegaria del viernes en una mezquita chiita, donde causó 23 muertos y gran cantidad de heridos, pero se trató de un atentado realizado en el marco del enfrentamiento secular de la mayoría sunnita con la minoría chiíta.
Pakistán efectuó últimamente un centenar de detenciones entre supuestos miembros de Al Qaeda. ANSA