En la próxima madrugada se disputará en Tokio la Copa Intercontinental entre el campeón de la Libertadores, el Once Caldas de Colombia, y el campeón de la Liga Europea de Campeones, el Porto de Portugal. El modesto Once Caldas de Manizales se presentará en Japón con el objetivo de hacer historia en Colombia, pues se convertiría, en caso de triunfo, en el primer equipo de ese país que lo consigue, mientras que el Porto buscará su segunda corona en esta competición, ya que en 1987 se impuso por 2-1 a Peñarol, en un partido jugado sobre nieve.
ONCE CALDAS. Un excelente planteamiento defensivo del técnico Luis Fernando Montoya y la actuación de su estilete ofensivo, Arnulfo Valentierra, con cinco goles, dieron al Once Caldas colombiano la Copa Libertadores y, por extensión, el pasaporte para pugnar por la Intercontinental contra el Porto.
El conjunto colombiano, que acumuló 17 goles a favor y sólo 10 en contra, hizo de su estadio Palogrande un verdadero fortín donde ningún equipo logró hacerse con la victoria.
Tras terminar líder del grupo 2 en la primera fase de la Copa Libertadores, en la que se midió a Fénix de Uruguay, a Vélez argentino y al Maracaibo venezolano, derrotó al Barcelona ecuatoriano en octavos y a los poderosos brasileños Santos y Sao Paulo, en cuartos y semifinales, respectivamente.
En la final acabó con el "todopoderoso" Boca Juniors y, además, con la que hasta ese momento había sido seña de los "xeneizes" en anteriores conquistas, los lanzamientos de pena máxima. Tras empatar 0-0 en la ida, la vuelta acabó con 1-1 y los caldenses vencieron por 2-0 en los penaltis.
EL PORTO. Si de algo pudo presumir el Porto en su campaña en la Liga de Campeones de Europa en la temporada 2003-04 fue de una defensa eficaz que lo llevó a recibir tan solo un promedio de 0,92 goles por partido.
Esa eficacia defensiva, unida a una delantera que logró un promedio 1,54 goles por partido, lo llevó a consagrarse como el mejor equipo europeo.
No obstante sus comienzos no fueron optimistas. Un empate a un gol ante el equipo de Serbia y Montenegro en la primera jornada y una contundente derrota en su propio campo ante el Real Madrid por 3-1, lo colocaron en una situación delicada. Sin embargo, el club portugués supo reaccionar y ya no cedió en el resto de la fase y pasar a los octavos, donde se enfrentó al inglés Manchester United.
Un victoria por 2-1 en el partido de ida y un empate a un gol en el de vuelta, disputado en Inglaterra, lo dejaron listo para enfrentarse en cuartos al francés Olympique Lyon.
Los cuartos tampoco resultaron demasiado problemáticos más cuando logró un 2-0 en casa, en la ida, que le dio tranquilidad para el partido de vuelta, donde el empate a dos tantos rubricó su pase a semifinales.
En el último escalón antes de llegar a la gran final el Porto se enfrentó al español Deportivo de La Coruña. El empate a cero logrado en Portugal puso en aprietos su clasificación, pero en la ciudad gallega logró imponerse por un salvador 1-0 que lo dejó listo para jugarse la Copa con el francés Mónaco.
El 3-0 con el que se impuso en la gran final europea puso el broche de oro a su andadura en la Liga de Campeones 2004.
BRASILEÑOS. Diego y Luis Fabiano llegaron a Japón sin haber conquistado la Copa Libertadores con sus respectivos ex equipos, Santos y Sao Paulo, pero tratarán de vengar, ahora enrolados en las filas del Porto, la afrenta que supuso para esos grandes históricos del fútbol mundial caer eliminados ante un modesto como el Once Caldas colombiano.
En las fases previas de la Libertadores, el Once Caldas eliminó primero al Santos donde entonces jugaba Diego y luego al Sao Paulo, frenando además en esa oportunidad la racha goleadora de Luis Fabiano, quien debió conformarse con el título de máximo anotador del torneo sin coronarse campeón de la competición con su equipo.
Y la casualidad quiso ahora que con la apertura de la temporada europea Diego y Luis Fabiano ficharan por el Porto, con lo que en la madrugada del domingo tendrán la oportunidad de vengar la afrenta que el modesto equipo colombiano infringió a dos de los grandes del fútbol brasileño.
ULTIMA. Será la última vez que la Copa Toyota se dispute en su actual modalidad de dos finalistas. A partir del año próximo la Intercontinental no sólo reunirá a los campeones de América y de Europa sino también a los de Asia y Africa. Por tanto, así como Nacional hizo historia ganando la primera Copa Toyota en 1980, el campeón de mañana hará historia siendo el último de esta modalidad.
Henao, el símbolo del Once Caldas
Muy frescos están aún en el recuerdo de los colombianos los momentos en los que el portero del Once Caldas de Manizales, Juan Carlos Henao, sacó su experiencia para detener los remates de Raúl Cascini y de Franco Cángele de Boca Juniors en la final de Copa Libertadores y asegurar así el título a su equipo.
Y a partir de esa fecha Henao dejó de ser sencillamente un jugador más del equipo de Luis Fernando Montoya para convertirse en su estrella.
Henao nació en 1971 en Medellín y allí se inició como jugador. En 1992 recaló en Manizales, proveniente de un equipo de la segunda división. En 1993 alcanzó la titularidad del Once Caldas y nunca la abandonó.
Hoy ya hace más de 12 años que vive en la capital de Caldas donde formó una familia. "El Once es todo en mi carrera, aquí me he desarrollado y me he consolidado como profesional del fútbol. Al Once y a Manizales les debo todo lo que soy, aquí me brindaron la oportunidad de formarme como deportista, además de lograr cierta estabilidad económica. Sé que algún día me tendré que ir a otro equipo de Colombia o del exterior, pero lo que sí tengo claro es que regresaré para establecerme en esta ciudad", comentó.
curiosidades
PUSKAS
El primer goleador de la Intercontinental fue el húngaro Ferenc Puskas, que sólo necesitó dos minutos para marcar y contribuir al primer triunfo del Real Madrid en el Mundial oficioso de clubes. Tras finalizar el partido de ida frente al Peñarol, en el estadio Centenario de Montevideo con 0-0, en el de vuelta, jugado en el Santiago Bernabéu de Madrid, Puskas anotó en el minuto 2. Uno más tarde, Alfredo Di Stefano aumentó la ventaja y el mismo Puskas logró el tercero en el 8. Herrera (m.40) y Gento (m.54) cerraron la goleada "blanca".
PENALES
Cuatro de las 24 ediciones de la Copa Intercontinental disputadas a partido único debieron resolverse con los lanzamientos desde el punto penal tras el empate en el tiempo reglamentario. El Juventus italiano derrotó en 1985 a Argentinos Juniors por 4-2 tras igualar 2-2; en 1988 Nacional y el PSV holandés debieron lanzar 19 veces (10-9) para resolver a favor de los uruguayos con penal final a cargo de Tony Gómez un choque que terminó 2-2; en 1995 el Ajax y el Gremio brasileño acabaron sin goles y los holandeses se quedaron el título por 4-3 en los penaltis; y en 2003 el Boca Juniors derrotó por 3-1 al Milán italiano tras igualar 1-1.
CONSECUTIVOS
Sólo tres equipos en la historia de la Intercontinental han logrado conquistar el título dos años consecutivos. El fuego lo abrió el brasileño Santos al ganar el trofeo en 1962, ante el portugués Benfica, y en 1963, ante el Milan. El siguiente fue el Inter, que derrotó en las dos ediciones siguientes (1964-1965) al Independiente argentino.
MILAN
El Milan es el equipo más goleador en las 42 ediciones que se han disputado de la Copa Intercontinental. En las siete finales jugadas, el conjunto milanés ha marcado 17 goles, seguido con 15 con el uruguayo Peñarol y el brasileño Santos, éste en sólo dos ediciones (1963 y 1964) y cuando se jugaban hasta tres partidos para dirimir al campeón.
COLOMBIANOS
Los manizalitas son los segundos representantes de Colombia en esta Copa, tras la participación en 1989 del Atlético Nacional, que perdió ante el Milán italiano (1-0), mientras que el Oporto ya sabe lo que es ganar el título "mundial", en 1987, ante el Peñarol. Otro conjunto luso, el Benfica, disputó dos veces la Copa Intercontinental, en 1961 y 1962, pero las perdió ante el Peñarol uruguayo y el Santos brasileño.
URUGUAYOS. Dos jugadores uruguayos se llevaron el automóvil que regala Toyota al mejor jugador del campo. En 1980 fue Waldemar Victorino tras la final que ganó Nacional al Nottingham Forrest y en 1988 fue Santiago Ostolaza, autor de dos goles y un penal en la final de 1988 contra PSV Eindhoven. En 1982 cuando el campeón fue Peñarol, se lo dieron al brasileño Jair.